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Startups: aquí sí hay dinero

26/03/2015 09:18
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Las startups tienen muchas dificultades que sortear en España pero 2014, por ejemplo, ha sido un buen año para ellas. Os contamos cómo está el panorama y cómo les ha ido a las empresas jóvenes más punteras del país.

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Los emprendedores están de moda, de eso no hay duda. El problema es, como bien sabemos todos, que de las modas no se vive. Se vive de vender, de crear un producto o servicio que guste a tus primeros clientes y que estos se lo cuenten a sus amigos y familiares y lo compartan a través de las redes sociales. Una vez confirmado que existe un mercado potencial y que tu producto tiene cabida en él, aparecen el marketing, los planes de negocio y las hojas de cálculo. Y así, poco a poco, se forma una empresa de éxito, capaz de generar riqueza y puestos de trabajo.

Hasta aquí, la teoría. Las estadísticas de fracaso son escalofriantes: ocho de cada diez nuevas empresas no sobrevive a su primer año. ¿Dónde está el problema? Pocas veces existe una única causa, pero lo cierto es que tras oír las historias de cientos de aquellos que no lo consiguieron, empiezas a escuchar algunas ideas repetidas: “No supe escoger a mis socios”, “ninguno de nosotros teníamos experiencia en el sector”, “no teníamos dotes comerciales, creíamos que con tener un buen producto bastaba”, “no habíamos validado convenientemente el producto” o, simplemente, “nos faltó tiempo y dinero”. 

Pese a las dificultades, 2014 fue un buen año para las startups

Especialmente en el mundo digital, donde algunos modelos de negocio no empiezan a generar beneficios netos hasta después de cinco o seis años, contar con un colchón económico resulta indispensable para sobrevivir al Valle de la Muerte – ese periodo en el que la joven compañía está invirtiendo en personal, desarrollo tecnológico, etc., pero aún recibe muy pocos ingresos-. 

Me gustaría asimismo desterrar de una vez por todas el mito de que emprender en Internet es barato. Montar una empresa puntocom lo es; hacerla crecer no lo es tanto. Y, por supuesto, la suerte (la buena y la mala) existe. 

A pocas semanas de que se hagan públicos los datos del Informe GEM 2014 (Global Entrepreneurship Monitor), echemos un vistazo a los de la edición anterior. ¿Cuáles son las principales barreras con las que se encuentran los emprendedores en España? El primer factor externo a mejorar, según el 63% de los encuestados, son las políticas gubernamentales –reducción de la burocracia, mejora de la fiscalidad, etc.-, seguido del apoyo financiero (48%) y de la mejora en la educación y la formación de la población.

Buenas noticias. La Reforma Fiscal que ha entrado en vigor en enero establece una reducción en el Impuesto de Sociedades y en el IRPF (y un no tan favorable exit tax, pero ésa es otra historia…), y el acceso a la financiación está mejorando significativamente: el capital riesgo está remontando; algunas entidades financieras están volviendo a abrir el grifo del crédito a las pymes y participando activamente en el apoyo a start-ups innovadoras; y surgen otras modalidades interesantes de financiación, como el equity crowdfunding. 
Nunca llueve a gusto de todos. Algunos inversores privados (business angels y fondos de venture capital, fundamentalmente) siguen diciendo no encontrar suficientes proyectos “invertibles” en España. Pero en lo que sí están todos de acuerdo es en que a los buenos proyectos les pretenden muchas novias

2014 fue un año récord para las start-up tecnológicas españolas, al menos en lo que a inversión se refiere. Venture Watch Research calcula que se produjeron 158 operaciones sólo en el sector tecnológico, protagonizadas por fondos de capital riesgo, business angels, aceleradoras y equity crowdfunding. En total, 320 millones de euros fueron a parar a estos proyectos. Un año antes, Venture Watch contabilizó 138 operaciones, un 14,5% menos, por un total de 247,35 millones, un 29% menos.

Se distinguen claramente unos sectores más atractivos que otros para los inversores. El comercio electrónico (pese a que pierde un poco de fuelle) sigue siendo el que más inversión percibe, con el 15,2% del total, seguido del sector fintech (tecnología aplicada al mundo financiero), el márketing digital (7,6%) y los negocios de lifestyle (7,6%). CartoDB, PromoFarma, Inbenta, Social Point, Packlink, Cabify, La Nevera Roja o PeerTransfer son sólo algunas de las prometedoras start-ups nacionales que consiguieron financiación del capital riesgo el año pasado. 

¿Será alguna de ellas el próximo Google o Facebook europeo? ¿Y por qué no? En el libro El mundo que viene (Gestión 2000), Juan Martínez-Barea habla de que vamos hacia una “meritocracia total” donde “cualquier persona, si quiere, podrá competir con los mejores del mundo”. Probablemente Silicon Valley continúe siendo un importante núcleo de talento tecnológico e inversión, pero su reinado tiene los días contados. 

Los inversores siguen premiando a los buenos proyectos

Olvidémonos por un momento de los problemas locales para el emprendimiento y pongamos la vista en el mercado global. A medida que crece la clase media en los países emergentes, la globalización se extiende y se está conformando un mundo donde sólo los más competitivos (ya sea por precio o por diferenciación) tendrán un hueco. 

Hace apenas ocho años no había smartphones, ni tabletas, ni redes sociales, y quién sabe qué nuevos desarrollos habremos incorporado a nuestras vidas dentro de otros ocho años. Se habla de que Europa afronta su reindustrialización –gracias a la impresión 3D, o producción aditiva-, de que estamos a las puertas de una vacuna contra la malaria –con la contribución de la Fundación Bill & Melinda Gates-, y de la creación de la Enernet, una Internet de la energía solar que permitiría acabar con la dependencia del petróleo y llevaría luz y electricidad a todo el Tercer Mundo. 

La “juventud” del ecosistema emprendedor español no es más que una excusa. Si bien aún tiene que madurar, quedarse de brazos cruzados hasta que lo haga no parece la mejor opción. Los emprendedores tienen la gran oportunidad de marcar la diferencia en el nuevo mundo hiper-conectado e hiper-globalizado que se está gestando. Todo aquel que tenga esa ambición, el coraje de arriesgar y el talento necesario, encontrará los medios. 

 

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