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Smartwatches y otros wearables, la tecnología para ser vestida

15/12/2014 12:44
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Los smartwatches son una tecnología wearable, pero la intención de miniaturizar la tecnología y llevarla con nosotros no es nueva, sino que responde al deseo de incorporar la tecnología a nuestra vida diaria.

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Hoy en día los smartwatches y demás wearables se ven como algo extremadamente moderno, una forma de meter la tecnología en nuestra vida diaria, en lo más íntimo. El móvil lo llevamos en el bolso, en el bolsillo, lo dejamos olvidado en la mesa. pero el reloj nos acompaña siempre. Está pegado a nuestra muñeca, muchas veces incluso dormimos con él. Hacerlo inteligente no es más que acercar la tecnología más todavía a nuestra intimidad, porque siempre quisimos ser más tecnológicos.

El supercomplicación

No sabemos cuando empezó, pero es conocido que los millonarios americanos James Ward Packard y Henry Graves competían por tener el reloj más complicado. Antes del teléfono móvil, la pieza más avanzada tecnológicamente que portábamos era el reloj de pulsera, y antes de esto el de bolsillo. Todavía muchos siguen estando fascinados por ese microcosmos mecánico a pesar de que los relojes de cuarzo marcan mejor la hora desde hace décadas.

En relojería cada función adicional de un reloj mecánico se conoce como complicación. Packard tenía el reloj más complicado del mundo desde 1927, y Henry Graves recibió en 1933 que le fabricaran el supercomplicación, el reloj de bolsillo más complejo fabricado jamás. El reloj tardó tres años en ser diseñado y cinco en ser construido. Tenía 24 complicaciones, entre ellas mostraba la posición de las estrellas desde la casa de Graves, en Nueva York

La muñeca digital

Después de la segunda guerra mundial los relojes de bolsillo habían sido relevados por los de pulsera. Estos no cambiaron durante décadas hasta la introducción de los relojes de cuarzo. No hacía falta darles cuerda todas las noches, eran más precisos y baratos.

La introducción de los relojes digitales hicieron que se sacaran algunos con funciones como juegos, calculadora o mando a distancia. Pero no llegaron a sustituir a los analógicos. Los clásicos de agujas se consideran mucho más elegantes y apropiados.

Los wearables

Según el IDC en 2014 se venderán 19,2 millones en 2014, el triple que el año anterior. Y estiman que para 2020 las ventas serán de 111,9 millones de dispositivos wearables. Esta institución los clasifica en accesorios complejos (como las pulser as cuantificadoras), accesorios inteligentes (dependen de un dispositivo extra como un smartphone o tablet) y wearables inteligentes, como las Google Glass. (que e independientes salvo por el acceso a Internet).

Muchos wearables desde el primer momento han estado relacionados con la salud y con la actividad física, pero también con incrementar la información que tenemos en cada momento. Pero también como forma de compartir, a nuestro círculo o al mundo, lo que hacemos. Podemos compartir las calorías que hemos gastado, las rutas que hemos tomado o las experiencias con wearables como las cámaras diseñadas para grabar nuestra actividad deportiva.

Los wearables se encuentran con que tienen que aportar algo más que los antiguos relojes digitales. No ofrecen una sola función, sino muchas. Nos van a ayudar con la que se está convirtiendo nuestra principal obsesión, la salud. Nos van a ayudar con nuestras actividades favoritas, van a servir para nuestras transacciones financieras y para cualquier cosa que queramos.

Al fin y al cabo los wearables no son más que la manifestación de la tendencia de incorporar microcomputadores en todos los aspectos de nuestra vida. Nuestro coches tiene varios que nos ayudan a ir más seguros y consumir menos carburante, nuestras TVs los empiezan a incorporar, y por supuesto nuestro smartphone es más un ordenador con pantalla táctil, que, además sirve para hacer llamadas.

Por otro lado van a tener que superar obstáculos, como los que tuvieron los primeros teléfonos móviles y los relojes de pulsera. También tendrán que superar el obstáculo que no consiguieron superar los relojes digitales, ser considerados aceptables por todo el mundo en cualquier situación, no una excentricidad tecnológica.

Oportunidades en apps para wearables

Por supuesto la generalización de los mismos va a crear un interesante ecosistema de apps y muchas oportunidades para los emprendedores que sean capaces de encontrar una necesidad o innovar en cómo se cubre una ya existente que se pueda hacer mejor con nuestro dispositivo wearable. Según Gartnet, sólo en 2013 se descargaron más de 100.000 millones de apps en todo el mundo.

España puede ser un caldo de cultivo para las apps de  los wearables. Es el primer país de Europa en penetración de smartphones, 22 millones de personas utilizan Apps a diario. Además, todos los días se descargan 4 millones de apps. Las 10 apps españolas más exitosas superan los dos millones de descargas. Ciudades como Madrid y especialmente Barcelona se están convirtiendo en referentes europeos para el desarrollo de Apps. Si los wearables tuvieran unos números equivalentes, tendríamos un mercado y un ecosistema de desarrolladores ideales para los emprendedores que vean oportunidades en los wearables.

Los wearables no son sólo una oportunidad de cumplir nuestro sueño tecnológico, sino de al igual que los relojeros suizos vieron la oportunidad de vendernos la mecánica de nuestra muñeca, ahora la hay de vendernos el software de nuestro dispositivo wearable.

Imagen | shutterstock