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Sáenz-Otero: "México es líder en innovación en Latinoamérica y seguirá creciendo"

28/01/2016 10:25
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Este científico, que está dejando muy en alto el nombre de México al hacer innovación tecnológica desde el Laboratorio de Sistemas Espaciales del MIT, considera que el futuro de innovar en áreas como la aeronáutica y la astronáutica en México es prometedor, pero se necesita más involucramiento de la sociedad mexicana. Él es uno de los 33 protagonistas de la innovación mexicana.

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¿Cuál es tu función en el laboratorio que diriges en el MIT?

Es el Laboratorio de Sistemas Espaciales, en el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica. Nuestro enfoque de educación es enseñar a los estudiantes lo que es diseñar e integrar un sistema complejo, como son los satélites espaciales. No quiero decir que es algo superimposible, al contrario, lo hacemos muy bien, pero siempre podemos hacerlo mejor. Cuando los satélites espaciales necesitan sobrevivir en el espacio, en diferente atmósfera, en el vacío, el cambio de temperatura, las órbitas dinámicas, la radiación espacial, todas esas cosas que son medio únicas en el espacio las tomamos en cuenta y les enseñamos a los estudiantes con los proyectos y la investigación que hacemos. Les decimos cómo hacer investigación y cómo mejorar el entendimiento de esas áreas aquí en la Tierra, para hacer mejores satélites espaciales, más que nada.

Desde tu campo, ¿cuándo empezaste a aportar al ecosistema de innovación hecha por mexicanos?

Yo cursé mi carrera universitaria en el MIT. Antes de eso estuve en la preparatoria, pero en esa etapa obviamente no me dedicaba a la  innovación. Digamos que empecé hace aproximadamente cinco o seis años con los proyectos MISTI de MIT, que es la parte internacional del instituto. Empecé a trabajar primero con el Centro de Alta Tecnología de la UNAM, que está en Juriquilla, Querétaro.

Después, con la creación de la Agencia Espacial Mexicana, trabajé con ellos y con diferentes grupos que hay en México de tecnología espacial, como son la Sociedad Mexicana de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (Somecyta) y la Red de Ciencia y Tecnología del Espacio (Redcyte), que es una red tecnológica del Conacyt. La UNAM es parte de ellas, es líder de ambas, de tal manera que al encontrar el contacto correcto en la UNAM he podido expandir mis relaciones con México, y así he podido estar ayudando al país en lo que se relaciona con tecnología espacial.

¿Qué te motiva para hacer lo que actualmente realizas en el MIT?

Me motivan varias cosas, pero se me vinieron tres a la mente. La primera, que ya llevo varios años trabajando con la Estación Espacial Internacional (EEI), y lo que nos motiva ahí muchísimo es que la estación nos dé la oportunidad de hacer investigación real en el espacio. En general en el espacio no puede uno investigar y hacer pruebas, sino que todo tiene que funcionar a la primera, no hay opción de fallar. Pero con la EEI sí la hay, porque hacemos pruebas, nos mandan los gastos y podemos hacer cualquier experimento que, si está bien diseñado, nunca se va a echar a perder por hacer pruebas, sino que las haces y continúas.

Una motivación es usar la EEI como un laboratorio para hacer experimentos. La segunda motivación, que también es muy interesante, es cómo estamos involucrados ya mucho en la creación de nanosatélites, que se llaman CubeSats. No solo es pues hacer pruebas con la EEI, sino después llevarlas al siguiente nivel y poder mandarlas al espacio por tiempos cortos, de tres a seis meses. Ya tenemos la oportunidad de crear CubeSats que llegan al espacio. Y por último, mi motivación también son los estudiantes. En principio, la idea de la educación en general, de dar clases, de ver a los alumnos aprender muchas cosas; y dentro del MIT sí tenemos el privilegio de tener a los mejores del mundo, entonces nos da no solo esa oportunidad de enseñar, sino que estás aprendiendo de ellos también.

¿Te consideras innovador? ¿Por qué?

Te voy a dar dos respuestas: sí y no. Sí me considero personalmente innovador en nueva tecnología y con el laboratorio de MIT, porque siempre estamos viendo cómo mejorar las cosas, siempre empujamos los límites. Creo que ningún proyecto que he hecho con la NASA ha sido siguiendo las reglas de ellos, sino que las hemos rehecho; no vamos y rompemos las reglas como tal, sino que decimos “no, pues así no nos funciona, ¿cómo lo hacemos entonces?”, y reinventamos las reglas para que podamos trabajar con lo que tiene la NASA, empujamos a la NASA. Eso sí te hace sentir innovador.

Y por otro lado, yo diría que no me considero innovador, siendo muy realista, porque nunca he sido innovador empresarial. Mi motivación nunca ha sido el negocio como tal. De ese lado no te podría decir que soy un gran innovador para crear nuevas empresas que van a hacer millones de pesos o de dólares. El dinero nunca ha sido lo que me ha motivado. Sí quiero vivir bien, no es que esté listo para nunca ganar un centavo, pero me importa más poder ayudar a mucha gente y vivir como clase media, sobreviviendo pues, que ayudar a menos gente o que le salga cara a esa gente mi ayuda, y que así me haga rico. Entonces, en ese sentido no tengo ese modelo empresarial, pero sí tengo la idea de poder ayudar a la gente.

¿Qué retos o barreras ves en México en el campo de la innovación?

Llevo varios años oyendo esta pregunta, y puedo decir tranquilamente que ahora lo que hay que hacer es seguirle echando esfuerzo y tener paciencia. México ya lo está haciendo, por lo menos en nuestro área, la aeroespacial, como dije antes se creó la Somecyta y la Redcyte. El Centro de Alta Tecnología está teniendo laboratorios de muchísima calidad, con académicos que están muy ligados con la industria y que están trabajando muy bien en este sentido.

Al mismo tiempo, siento que en México sí hace un poco de falta un cambio cultural, que todos los mexicanos sepamos exigir más, pero no como muchas veces escuchamos en la protestas, de “dennos, dennos y hagan, hagan”. En mi opinión, no es exigir que nos den, sino exigir más calidad tanto del Gobierno como de nosotros mismos. Como les comentaba en un congreso a los estudiantes, si México va a construir naves espaciales, por ejemplo, sí importa si falta un tornillo, sí importa si está un poquito rota la ventana. Nosotros vemos que en México no tenemos la cultura de este perfeccionismo, y no estoy diciendo que todo mundo tenga que ser perfeccionista, pero parte de la cultura tiene que cambiar y exigir más esas necesidades que tienen estas altas tecnologías, que requieren tanto detalle.

En México nos gusta ser un poquito más libres, de “ay no, así está bien, se ve una manchita allí pero no importa. Nos faltó un tabiquito allá, pero no se va a caer, entonces está bien”. Necesitamos cambiar esa cultura, no en todos lados, hay partes sociales de México muy padres, me gusta mucho más socialmente México en muchos sentidos que Estados Unidos. Pero Estados Unidos sí tiene esa cultura de poner atención a los detalles que son necesarios en la alta tecnología. Igual puedo decir de Japón, de Alemania, toda Europa en general, los mismos rusos. Rusia es un ejemplo interesante porque a una parte de la sociedad no le importa el detalle, nada más quieren tener su comunidad rural; pero hay otra parte de su sociedad que le entra durísimo al área de alta tecnología, es un ejemplo interesante. Igual Estados Unidos, uno ve comunidades rurales en donde lo que menos les importa es el espacio, son de los que dicen “para qué fuimos”,  pero otras personas sí le entran al área de la tecnología.

Son ejemplos interesantes y ahora en México falta que crezca esa parte de la sociedad, y no que se esté importando. Pero quiero dejar claro que no es que no esté pasando, ya está ocurriendo. Si miras la UNAM, incluso el Politécnico le está entrando duro, hay universidades de aeronáutica en Querétaro, en donde también se está haciendo un nuevo centro aeroespacial, también en Zapopan, Jalisco, así como varios lugares en Veracruz. Entonces sí está pasando, hay que darle tiempo, y la sociedad tiene que no solo aceptar, sino empujar y apoyar a estas comunidades que están cambiando un poquito la cultura mexicana, diciendo “ahora sí vamos por esta excelencia”. Tienen que apoyarlos para que tengamos alta tecnología.

¿Cómo definirías el ADN del innovador mexicano?

Voy a sonar a disco rayado, pero por mucho tiempo en Estados Unidos, César Chávez fue la figura del “Sí se puede”. Y creo que, en ese sentido, México tiene mucho más el “Sí se puede” que otros países. Los mismos primermundistas no tienen tanto la cultura del “Sí se puede”, sino del “O lo hacemos o lo hacemos”, es por obligación y porque se tiene que hacer y punto, no es pregunta. Y en México es “Le vamos a echar ganas porque sabemos que es un reto y sí se puede”, el mexicano toma muchos retos, sabe tomarlos y sabe tomar riesgos, es bueno en eso.

Al mismo tiempo, es muy creativa la cultura mexicana; allá crecemos viendo muchísima diversidad, muchísimas formas de hacer las cosas que sí nos dan diferentes formas de pensar a otros países. Cuando viajas por todo Estados Unidos te sientes siempre en el mismo lugar, no importa en qué ciudad estés, y en México eso no pasa, sí sientes que cambia. México tiene claramente culturas diferentes dentro del mismo país que nos dan otra forma de ver las cosas. En ese sentido, tanto por el “Sí se puede” como por ver las cosas diferentes, creo que es lo que más tiene el mexicano para innovar.

¿Cómo ves el futuro de la innovación en México?

Creo que es algo que está pasando ya, hay innovación en México y es líder en este sector en toda Latinoamérica. Y va a seguir creciendo, no va a parar, no se va a ir a ningún lado. Pero lo más importante es, yo creo, que si como sociedad empezamos a cambiar y a decir todos “Ya vamos a tomar la innovación como lo más importante que queremos hacer”, habrá dos opciones: si la sociedad empieza a aceptar eso y a trabajar más en la innovación, puede tener un gran auge. Y si no, no se va a ir a ningún lado pero va a seguir siendo una pequeña parte de México, y no una gran parte, no va a tener el éxito que quisiéramos. Creo que mucho está en que la sociedad lo quiera

¿Qué consejos le darías a alguien que se quiera desarrollar e innovar en su campo pero aquí en México? ¿Qué debe hacer para lograrlo?

Primero, le diría que busque porque sí hay oportunidades. En el área aeroespacial, la gente a veces dice “No, pues en México para qué”, pero no es cierto, busquen porque sí hay opciones. Hay varios lugares tanto empresariales como académicos. La UNAM, el Politécnico, zonas como Querétaro, Jalisco, Veracruz, que sí están haciendo esto.

Segundo, pues depende a quién le estoy aconsejando: si eres un estudiante de secundaria o de preparatoria, te puedo decir que no todos entran en el Politécnico o en la UNAM. Tienen que echarle ganas para entrar en esas áreas. En el caso del Centro de Alta Tecnología, no todo mundo puede ir porque sí, sino que tiene que demostrar sus cualidades técnicas para llegar allá.

Si eres un estudiante universitario, dos cosas: primero, todos los años importan, desde tu primer año de universidad hasta el último. En México, en muchas universidades lo que más importa es acabar el examen al final de la carrera y ya, pero no es cierto, no es nada más el final, todo importa de principio a fin.

Y si estás acabando la carrera o la maestría y vas a trabajar, pues te diría dos cosas: puedes hacer el doctorado en México en áreas aeroespaciales, hay opciones muy buenas, el MIT colabora con diferentes lugares. Quedarse en México no quiere decir ignorar este tema, las universidades en el país están abriendo cada vez más el poder trabajar en el tema espacial. Y si vas a la industria, que vean que sí hay opciones en el área aeroespacial, desde centros regionales como el de Juriquilla o Zapopan, que ya tienen partes de la industria. Además está la Agencia Espacial Mexicana. Así pues, que vean que sí se está trabajando y que sí hay adonde ir.

El doctor Alvar Sáenz-Otero ve en el ADN del innovador mexicano dos grandes oportunidades de seguir creciendo en este rubro: saber tomar retos y riesgos, así como ver las cosas diferentes gracias a la riqueza cultural del país. 

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