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Sacristán: “La educación financiera juega un papel fundamental en la toma de decisiones responsables”

20/07/2015 10:33
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Gema Sacristán dirige la División de Mercados Financieros del Departamento de Financiamiento Estructurado y Corporativo en el BID, área responsable del desarrollo de mercados de capitales, el financiamiento de comercio exterior y la relación con intermediarios financieros, principalmente bancos y fondos de inversión. 

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En América Latina y el Caribe, 227 millones de adultos no tienen acceso a servicios financieros formales ¿Cómo se lucha para lograr la inclusión financiera?

En la actualidad, los esfuerzos por incrementar el acceso a servicios financieros se han multiplicado a nivel mundial, a través de iniciativas públicas, de asistencia social, y privadas de distinta índole, como la apertura de cuentas para el pago de nómina o la transferencia de recursos a beneficiarios de programas públicos; el financiamiento de esquemas de garantías para créditos dirigidos; la creación de intermediarios financieros; el fondeo y la capitalización de los mismos; el subsidio a la adquisición de infraestructura física y tecnológica; la provisión de asistencia técnica; y, en lo que se refiere al marco legal, la creación y adecuación de leyes específicas para normar la actividad de intermediarios financieros no bancarios. Por otro lado, está la prestación de servicios financieros masivos bajo un enfoque de negocio por parte de la banca (downscaling) u otras empresas e intermediarios financieros.

¿Cuáles son las propuestas del BID?

En los últimos años, se han impulsado una serie de iniciativas públicas y privadas para generar cambios importantes en los sistemas financieros de América Latina y el Caribe (ALC). Éstas incluyen reformas regulatorias para el suministro de dinero electrónico, la creciente cobertura en puntos de acceso físicos por parte de intermediarios financieros, y la utilización de los sistemas para realizar pagos gubernamentales.

El BID trabaja en varias áreas para mejorar la inclusión financiera en la región. Las operaciones y el conocimiento de los productos se focalizan en expandir la frontera de financiamiento para el sector productivo; desarrollar instrumentos de mercados de capital y manejo de riesgos; e implementar y fortalecer las reglas e instituciones para el manejo efectivo de los riesgos macro-financieros. Nuestro programa beyond Banking tiene como objetivo promover prácticas de sostenibilidad social, medioambiental y de gobierno corporativo entre intermediarios financieros de la región.

¿Cuál debe ser la implicación de los gobiernos?

A pesar de los avances de los últimos años, los gobiernos de la región deben fortalecer las políticas públicas orientadas a elevar la inclusión financiera, lo cual requiere de esfuerzos en los ámbitos de la oferta y la demanda de servicios, así como del marco institucional. Por ejemplo, aún en los países con mayores avances regulatorios, quedan pendientes reformas para simplificar las cuentas básicas y disminuir los costos regulatorios de acceder al sistema; para facilitar la expansión y viabilidad financiera de los corresponsales no bancarios que reduzcan los costos transaccionales para usuarios y proveedores; y para establecer los marcos prudenciales detrás de las normas de dinero electrónico para que sean proporcionales al riesgo asumido por los proveedores, otorguen la seguridad jurídica necesaria y garanticen la estabilidad financiera del sistema.

¿Y cuál debe ser la implicación del sector privado?

La educación financiera juega un papel fundamental en la toma de decisiones financieras responsables. Ofrece beneficios considerables tanto para los individuos como para la economía en su conjunto, pues ayuda a desarrollar las habilidades necesarias para evaluar riesgos y considerar las ganancias potenciales de una operación financiera; en definitiva, ayuda a saber poner en una balanza tanto la parte positiva como la negativa de una alternativa financiera y ayuda a tomar una decisión responsable.

La educación financiera también beneficia a los individuos en todas las etapas de su vida: a los niños, haciéndoles comprender el valor del dinero y del ahorro; a los jóvenes, preparándolos para el ejercicio de una ciudadanía responsable; a los adultos, ayudándoles a planificar decisiones económicas cruciales a lo largo de su vida, como la compra de una vivienda o la preparación de la jubilación. Asimismo, contribuye a que las familias puedan ajustar sus decisiones de ahorro e inversión a su perfil de riesgo y a sus necesidades, lo que favorece la confianza y la estabilidad del sistema financiero. Igualmente, potencia el desarrollo de nuevos productos y servicios de calidad, la competencia y la innovación financiera.

¿Cuál es la situación de la mujer con respecto a la inclusión financiera en América Latina y el Caribe?

La proporción de mujeres en esta zona que posee una cuenta en una institución formal aumentó de 35% en 2011 a 48,5% en 2014, lo que redujo la brecha relativa respecto de los hombres, de 9,3 puntos a 5,5 puntos. A pesar de estos avances, persiste el reto de incluir a las mujeres de la región, ya que todavía más de la mitad (52%) no posee una cuenta bancaria. Esta cifra sigue siendo mayor que la del promedio de mujeres excluidas a nivel mundial (43%), en los países de ingreso medio (47%) y, particularmente, en los países de la OCDE (6%). Por otra parte, las mejoras en el promedio regional se deben, en gran medida, a avances particulares en determinados países, tales como Brasil, Costa Rica, Jamaica, México y República Dominicana, donde se avanzó tanto en la cantidad de mujeres incluidas como en la reducción de la brecha. Países como Chile, El Salvador y Uruguay mejoraron considerablemente la proporción de mujeres incluidas, pero muestran al mismo tiempo un aumento en la brecha de género, lo que sugiere que los procesos intensivos de inclusión no son siempre equitativos. Sin embargo, solo el 11,4% de las mujeres de ALC ahorran en una institución financiera, es decir, menos de la mitad del promedio a nivel mundial (25%), de los países de ingreso medio (22%), y muy por debajo del promedio de los países de la OCDE (50,4%).

¿Hay algún país que los esté haciendo especialmente bien en la inclusión femenina y que se pueda poner como ejemplo para los demás?

Brasil, Costa Rica, Jamaica, México y República Dominicana, donde se avanzó tanto en la cantidad de mujeres incluidas como en la reducción de la brecha. Según el informe WEVentureScope del FOMIN y Economist Intelligence Unit, Chile ocupa el primer lugar en la región en su apoyo a la iniciativa empresarial de la mujer, seguido por Perú, Colombia y México. Chile encabeza las calificaciones generales, con un bajo riesgo macroeconómico, iniciativas sobre diversidad de proveedores particularmente fuertes y sólidos servicios sociales. Perú se ubica inmediatamente debajo de Chile por sus fuertes redes de negocios, programas de apoyo técnico a PYME y un entorno macroeconómico estable. Colombia termina tercero: tiene programas de capacitación para PYME bien desarrollados y ofrece amplio acceso a la educación a nivel universitario a las mujeres.

¿Qué hay que hacer para romper la brecha financiera de las pymes lideradas por mujeres en América Latina y Caribe?

A futuro, tanto las políticas y los programas públicos como los productos deberán diseñarse de manera adecuada para las mujeres, tomando en cuenta sus preferencias y restricciones específicas. Sin embargo, existe una falta sistemática de datos desagregados por género en el sector público y privado, tanto del lado de la demanda (datos de los usuarios de encuesta de hogares o especiales), como de la oferta (datos de las instituciones financieras). Esta falta de información impide un adecuado diagnóstico, el diseño de políticas y la evaluación de las intervenciones públicas.

En el ámbito del sector privado, el caso de negocio para investir en pymes lideradas por mujeres se debe promover más fuerte. Organizaciones como el BID, FOMIN y Global Banking Alliance for Women (GBA) están llevando la delantera de este esfuerzo Estudios académicos han mostrado que proporcionar a las mujeres acceso al capital, cuentas de ahorro, capacitación en gestión empresarial, formación profesional, y comprobantes de empleo ayudan a aumentar la productividad y los ingresos de las trabajadoras autónomas.

Sin duda el sector privado tomará un rol importante en romper la brecha y el BID, a través de su iniciativa Banca para empresarias (weB por sus siglas en inglés)  ayuda a las instituciones financieras de América Latina y el Caribe a implementar modelos de financiamiento que apoyen el crecimiento de negocios que sean propiedad de mujeres. El objetivo es incentivar a bancos y otras instituciones financieras para poner a prueba productos y servicios de financiamiento innovadores e inclusivos. Hasta junio de 2015, el BID a través de weB ha aprobado 14 proyectos y se espera que estos proyectos benefician a aproximadamente 100.000 micro, pequeñas y medianas empresarias hasta 2019.

¿En América Latina cuáles son los principales problemas de la población?

La deceleración del crecimiento económico y menores perspectivas de un repunte sustancial del mismo constituyen un reto para la región de ALC, ejemplificado por una ‘nueva normalidad’ con tasas de crecimiento estancadas y un menor margen de maniobra de cara a una salida. A los expertos y diseñadores de políticas les preocupa que estas perspectivas más acotadas pongan en peligro las conquistas sociales de la última década y empujen a las economías latinoamericanas hacia la llamada trampa del ingreso medio --cuando las perspectivas de desarrollo de un país se estancan--.

En los últimos diez años, América Latina logró sacar de la pobreza a más de 70 millones de personas; mientras, su clase media se expandía hasta representar más del 50% de la población. Educación, infraestructura, seguridad y servicios de atención a la salud de mejor calidad son ahora el núcleo de las demandas de la creciente clase media de la región. Mientras trabaja para satisfacer estas nuevas expectativas, la región a su vez enfrenta el desafío de tener una buena parte de su población viviendo en la “pobreza crónica” --130 millones de personas, de acuerdo a un estudio reciente--.

El crecimiento económico de ALC podría recuperarse levemente a 2,2% en 2015, frente a 1,3% en 2014, la tasa más baja desde la crisis financiera global. En palabras del presidente del BID, Luis Alberto Moreno, los países latinoamericanos y caribeños deberían priorizar reformas que aseguren un crecimiento sostenido e incluyente a mediano y largo plazo. “La respuesta hoy, más que antes, está en las fuentes de crecimiento de orden interno”, dijo. “Allí tenemos un inmenso desafío: aumentar la productividad. Este es el factor que explica nuestro atraso relativo frente a otras partes del mundo”.

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By BBVA Innovation Center