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Qué debe tener un experto en Big Data

07/06/2017 09:43
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El Big Data ha generado una enorme demanda de formación, pero ¿qué perfiles se ajustan mejor a esta disciplina?

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Cuando sabíamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas. La frase que popularizó el poeta uruguayo Mario Benedetti nació sin ninguna relación con la tecnología, pero hoy es perfectamente atribuible a la sensación que tienen muchos profesionales ante la digitalización de la economía que está cambiando el mercado laboral.

El Big Data, junto con la Inteligencia Artificial, el Internet de las cosas, blockchain… es uno de esos trenes, llenos de oportunidades, a los que muchos tratan de subirse para reimpulsar su carrera.

Poco a poco, esta disciplina ha ido generando un pequeño ecosistema de formación a su alrededor para cubrir los tres perfiles esenciales en este terreno: el data scientist, más orientado a la explotación de los datos, el arquitecto de big data, orientado al desarrollo de infraestructura y plataforma, y el responsable de negocio, que debe gestionar las nuevas líneas generadas con el tratamiento y explotación de esos datos.

Pero más allá de la especialización y la formación, un buen profesional del big data debe reunir cualidades muy concretas más allá del conocimiento de la materia. Raúl Arrabales es profesor en el programa de Big Data de la escuela de negocios ICEMD, Analytics Senior Manager en Accenture Analytics y doctor en Ciencia y Tecnología Informática. Con ese bagaje, lo previsible sería que, al preguntarle qué tiene que tener un experto en big data, enunciase todo tipo de tecnicismos.

Nada de eso: “Lo primero que buscamos es la capacidad de asumir curvas de aprendizaje, buscamos personas sin miedo a aprenderse una tecnología nueva cada dos meses”, afirma Arrabales.

La segunda cualidad que menciona también excede el ámbito de lo tecnológico: “Es muy importante la capacidad de trabajo en equipo, porque éste es un ámbito multidisciplinar y necesitamos que se entiendan muy bien el jefe de proyecto, el científico de datos, el que diseña el algoritmo, etc….”. De esa colaboración surgirán los proyectos más ambiciosos e innovadores. Absténganse, en definitiva, los hackers arquetípicos de las películas, asociales y solitarios.

Para Álex Rayón, que dirige el programa de Big Data y Business Intelligence de la Universidad de Deusto, el científico de datos tiene que tener competencias tecnológicas importantes, pero también una notable capacidad analítica y buscar siempre cuáles son las aplicaciones potenciales de esos datos. “No basta”, insiste, “con saber programas”. Siguiendo estas premisas, en la Universidad de Deusto plantean una formación 360 en la que dedican el 40% del tiempo a la tecnología, el 35% al negocio y el 25% a la estadística.

“Tenemos un país muy polar, por eso la hibridación cuenta mucho”, afirma Rayón, una cualidad fundamental para ser un buen “intérprete de datos”.

Aun así, Rayón admite que la formación en matemáticas suele ser la mejor base para dedicarse al big data: ”Los mejores graduados que hemos tenido, que por cierto están ganando un dineral, son matemáticos o físicos”.

Sin embargo, no todo es cuestión de números. Rayón apunta, por ejemplo, que los filósofos tienen también gran potencial en el big data, ya que “son personas con una mente brillante que están formadas para reflexionar y resolver problemas”.

Arrabales asegura que un científico de datos tiene que saber más matemáticas que un informático y más informática que un matemático, pero el big data da para muchos perfiles, y cuánto más todoterreno, mejor. Fuera de las aulas están las oportunidades en el mercado laboral, básicamente de consultoras especializadas y de grandes empresas, de todos los sectores, que empiezan a crear sus departamentos de esta disciplina.

 

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