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Mis contraseñas están en mi cerebro

19/12/2016 11:42
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La autenticación por ondas cerebrales es una de las últimas tendencias que estudian los expertos en criptografía para eliminar las claves tradicionales.

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La autenticación por ondas cerebrales ya no es ciencia ficción. Alfonso Muñoz, Senior Cybersecurity Expert & Research Lead BBVA - Innovation for Security, realizó un exhaustivo repaso a la historia de la criptografía en el evento ‘Criptografía y autenticación’ celebrado en el Centro de Innovación BBVA de Madrid. Esta disciplina ha pasado en pocos años de ser una actividad realizada casi exclusivamente por los servicios de espionaje de los países a provocar el interés de todas las empresas actuales. 

“El arte de escribir con clave secreta o de un modo enigmático” es la definición que da la RAE a la criptografía. Un arte para el que, hoy en día, ya no hace falta escribir. Las ondas cerebrales se pueden convertir en nuestras próximas contraseñas y autenticarnos en una red informática gracias los dispositivos EEG (electroencefalógrafos) que estudian el encefalograma.

Un simple casco con sensores de bajo coste (100 euros) estudia las ondas de nuestro cerebro, que se activan de una forma u otra dependiendo de la actividad que hagamos. Gracias a un sensor que se coloca en la frente mide la atención, la concentración, las ondas cerebrales y hasta el guiño de un ojo.

¿Cómo se realiza la autenticación basada en el pensamiento? Como destacó Muñoz, “con este tipo de dispositivos tenemos una información, un estímulo, y vemos cómo el cerebro reacciona a esa información”. El experto de BBVA añadió: “Yo pienso una clave en mi cabeza ‘la casa es amarilla’. La seguridad no está en la clave ‘la casa es amarilla’ sino cómo esa palabra en mi cerebro produce un resultado”.

Algunas de las formas más comunes para autenticarse en este tipo de procesos es relajarse y cerrar los ojos -lo que produce un resultado en el cerebro-  o mirar imágenes de diferentes colores -que en cada persona provoca reacciones diferentes en sus ondas cerebrales-.

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El funcionamiento de la identificación y autenticación con los cascos EEG es simple: la persona se pone el caso, se captura una señal, se procesa digitalmente dicha señal y se aplican procedimientos estadísticos y de machine learning. Como nuestro cerebro no responde siempre igual al mismo estímulo se utilizan procedimientos estadísticos para diseñar patrones que se emplearán para generar la clave del proceso de autenticación. 

“Es disparatado aplicar este tipo de dispositivo de ondas cerebrales a la biometría en un entorno bancario?  Para Muñoz no, aunque explica que se necesita mucho tiempo de entrenamiento, una media de 40 minutos, para dar de alta a una persona. Otro de los problemas es el tiempo que tardas en autenticarte: una vez que ya tienes tu clave en la cabeza, pueden pasar de cinco a 50 segundos hasta que el sistema la valide. Además, las emociones de los seres humanos y su estabilidad cambian y el cerebro puede, pasado cierto tiempo, responder de forma diferentes antes los mismos estímulos que habían sido utilizados para crear la clave, y esto también es un obstáculo.

Muñoz destacó que faltan muchos estudios sobre contraseñas basadas en el pensamiento, aunque confía en que se abaraten sus costes y en un futuro se pueda plantear como un sistema real de autenticación. Un modelo que puede revolucionar el actual pues como apuntó: “Dado que la clave está en mi cerebro es muy complicado que me la roben”.  

Vídeo del evento