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Más allá de las ‘smart cities’ está la ciudad del futuro

01/04/2014 08:29
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El concepto de ciudad inteligente tan de moda en los últimos años es solo la punta del iceberg de lo que se plantean desde la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) con las llamadas Ciencias de la Ciudad, un conjunto de disciplinas transversales que, gracias al conocimiento tecnológico, harán posible el desarrollo de las ciudades del futuro.
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Arquitectura, ingeniería, sociología y economía son las disciplinas que se dan la mano en el concepto de Ciencias de la Ciudad promovido por la UPM y que tiene como objetivo la formación de profesionales que sean capaces de abordar el desarrollo de las actuales ciudades para convertirlas en ciudades del futuro, basadas en la optimización de recursos y la eficiencia en numerosos y diferentes aspectos.


Como explica José María de Lapuerta, catedrático de la UPM y organizador de las jornadas sobre las ciencias de la ciudad y los desafíos de la ciudad del futuro celebradas recientemente en colaboración con el Instituto de Ingeniería de España: “Todo el mundo trabaja en las ciudades y el 60% de la población vive en ellas, y esta tendencia va en aumento, representando una actividad económica superior a la de los propios países”. Por ello, es necesario gobernarlas en busca de una mejor eficiencia energética, de tráfico, de medio ambiente, de gestión de datos, etc.


Precisamente, para gobernarlas y coordinar todos los aspectos que influyen en su transformación, desde la UPM, se aboga por formar a una serie de profesionales “con noción rigurosa de las ciencias de la ciudad”, dice el experto, “Smart cities y comunicación están de moda, pero no hay nadie formado en todas las áreas que implica y, por lo menos, debe haberlo para poder coordinarlo”, continúa. Por esta razón, la iniciativa liderada desde la UPM apuesta por un máster internacional en colaboración con la Universidad de Harvard y el MIT, y con el apoyo de BBVA innovación.


A pesar de que el concepto de moda es el de ciudad inteligente o smart city, el catedrático explica que el concepto de ciudad del futuro es más amplio y abarca una mayor complejidad, superando su asociación exclusiva al terreno de las comunicaciones y el llamado Internet de las Cosas. “Es más complejo, no solo se trata de comunicación, sino también de energía, contaminación, etc.”, explica.

Proyectos concretos


A la hora de plasmar en proyectos concretos los pasos a dar para convertir las ciudades en urbes del futuro, cabe destacar iniciativas como el análisis del consumo energético para valorar si existen opciones más baratas, o la conversión de los centros históricos en peatonales, que, como explica el catedrático de la UPM, no han aumentado los atascos, sino disminuido el uso de los coches.


Ahora bien, una de las iniciativas de mayor impacto es el llamado Open Data, “el acceso a la información por parte de todos los ciudadanos, consiste en aplicar la democracia urbana a las decisiones”, explica de Lapuerta. Bajo este proyecto, los ciudadanos acceden de forma transparente a los datos y participan en la toma de decisiones de su localidad: “son corresponsables del proyecto”, comenta el experto. Una práctica denominada Policy Making 2.0 y que tiene que ver con la participación directa de los ciudadanos en la Política.


En cuanto al diseño urbano de estas ciudades, otro de los elementos que forman parte de la multidisciplinaria Ciencias de la Ciudad, el experto señala que se tiende al modelo de la Vieja Europa en contraposición con el americano, debido a que este último supone el doble de consumo energético y es menos verde. “Se tiende a un diseño de ciudad en el que hay un espacio público” que las personas comparten.

Quién, qué supone y cuándo


En la actualidad, según De Lapuerta, aunque hay mucho de moda e imagen en el terreno de las smart cities, se pueden señalar algunos ayuntamientos que lo están haciendo bien, como ocurre en las ciudades de Barcelona, Málaga, Santander o Valladolid, que abanderan la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI).


En cuanto al ahorro que puede llegar a suponer estas ciudades del futuro con respecto a las actuales, no existen datos que se puedan aseverar, pero, cualquier optimación y mejora, por pequeña que sea puede tener una gran repercusión. “Si las ciudades se llevan más de la mitad del presupuesto de los países y si se consiguiera mejorar con estas iniciativas solamente un 10%, ya se habría conseguido una barbaridad, pues supondría el 5% del producto interior bruto”, comenta el catedrático.


Para De Lapuerta, el proceso de conversión es largo y paulatino, por lo que no se puede fijar una fecha concreta para ver definitivamente a la ciudad del futuro; lo que sí tiene claro el experto es que “el mercado va a ayudar mucho y va a ir por delante de la política”, por lo que, “lo veremos antes en las iniciativas que tengan mayor relevancia económica que en aquellas destinadas a la mejora de los ciudadanos”, concluye.