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Los drones más grandes necesitarán matrícula y un piloto especializado en tierra

27/05/2014 07:37
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La normativa española para aviones no tripulados verá la luz en junio y será de las más completas de Europa.

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Por Teresa Alameda
Dron
La Comisión Europea quiere que el uso comercial y civil de drones dé lugar a una “nueva era de la aviación”, según anunció a principios de abril.  Bruselas (Bélgica) calcula que este negocio generará 150.000 puestos de empleo en 2050 y hasta 15.000 millones de euros al año en beneficios. Sin embargo, este suculento futuro no será viable en Europa hasta 2016, fecha en la que se prevé que será aprobado el marco legal homogéneo para todos los países miembros.

Ante la espera y el temor de perder competitividad en el sector, muchos países miembros han comenzado a adoptar sus propias legislaciones internas. Suecia, Francia, Dinamarca, Italia, Alemania, República Checa, Lituania y Reino Unido ya han aprobado normas que permiten operaciones simples con drones ligeros en sus espacios aéreos  nacionales. 

El último país en desarrollar un marco legal que permita a su industria nacional despegar cuanto antes, ha sido España. Hace meses que la Agencia Española de Seguridad Aérea(AESA), dependiente del Ministerio de Fomento, trabaja de forma conjunta con la industria en el borrador de un proyecto de ley con este propósito, y recientemente la secretaria general de Transporte, Carmen Libero, anunció que estará listo a finales de junio de 2014. El real decreto regulará su uso a nivel comercial y civil, “en determinadas condiciones con limitaciones”.

Aunque España ha iniciado el proceso en último lugar, la AESA asegura a MIT Technology Review que “no lleva retraso y, de hecho, la normativa española será probablemente una de las más completas de la UE”. Las autorizaciones ya vigentes en otros países son, según la organización, escasas y “con muchas restricciones”. Frente a ellas, la normativa española pretende ser especialmente “flexible, para evitar que los avances tecnológicos la dejen obsoleta”. 

Hasta entonces, “en España no está permitido, y nunca lo ha estado, el uso de aeronaves pilotadas por control remoto con fines comerciales o profesionales”, según recordó la agencia en un comunicado el pasado abril. Este anuncio significó el cese de actividad de muchos drones comerciales que operaban en el país de manera alegal. Este fue el caso del equipo que filmó la ciudad de Madrid desde el aire en un vídeo que triunfó en las redes sociales. Mientras la nueva normativa no se publique, la AESA insiste en que “este tipo de trabajos sin autorización es ilegal y está sujeto a la imposición de las correspondientes sanciones”. 

Autorizaciones puntuales
El nuevo reglamento español permitirá autorizaciones concretas cuando se aseguren determinadas condiciones de seguridad, como ya se hace en Francia, donde la inicial regulación ha llevado en poco tiempo a un rápido aumento del número de operadores aprobados. En diciembre de 2012 eran 86 y a fecha de hoy esta cifra supera las 400 autorizaciones.

El texto clasificará los drones en función de su peso, determinará los requisitos de seguridad, los sistemas de visualización y los procedimientos operativos a llevar a cabo en el espacio aéreo. Además, según informa AESA, el documento especificará qué categorías quedarán exentas de disponer de matrícula y certificado de aeronavegabilidad. “Los requisitos serán proporcionales a cada tipo de aparato, obviamente no habrá los mismos para un dron del tamaño de un pájaro que no vuela por encima de los 100 metros, que para una aeronave de mayores dimensiones que pueda cruzarse con aviones de pasajeros”, explica Manuel Oñate, presidente de la Asociación Española de RPAS(aeronaves pilotadas a distancia, en sus siglas en inglés). 

Los requisitos variarán, según Oñate, en función del peso y de las características de vuelo del aparato: “Los drones de más de 25 kilos que operen en línea de vista –a menos de 500 metros de altura y en un radio de 400 pies– tendrán unos requerimientos técnicos superiores”, explica el presidente de AERPAS.  En concreto, estos dispositivos “van a necesitar una certificación técnica de seguridad, un número de matrícula igual que llevan los aviones normales y que desde tierra sea un piloto oficial de RPAS quien lo controle”, explica el jefe de operaciones de UAV Navigation, Tobias Webster. Él y otros ingenieros de la empresa forman parte del equipo que colabora con el Ministerio para redactar el nuevo proyecto de ley. 

Webster cuenta: “Nosotros mismos hemos tenido que parar muchos proyectos que teníamos en España, y estamos interesados en que se regule cuanto antes”. Según el ingeniero, lo ideal sería una homologación conjunta a nivel europeo que incluya las  frecuencias que se usan para los sistemas de radio que llevan las aeronaves. Este sistema replicaría la situación del “lenguaje informático y la telefonía móvil, para que las operaciones internacionales sean más sencillas”. De esta manera, las compañías podrán acceder a los mercados “sin tener que invertir esfuerzos adicionales para el cumplimiento de legislaciones dispares”, según explica el director de desarrollo de UAS de Thales, Raúl de Santos.

Una normativa homogénea también sería muy beneficiosa en EEUU, donde actualmente sólo algunos de sus estados permiten el uso de drones para operaciones no comerciales y de uso militar. La Administración Federal de Aviación Estadounidense estima que dicho texto estará listo el año que viene, lo que podría hacer realidad el sueño de Amazon de repartir pedidos gracias a esta tecnología. 

Liderazgo español
Hay varios factores por los que la industria española tiene muy buenas perspectivas de futuro en este sector de la aviación no tripulada. Uno de ellos es la climatología, pues “los cielos despejados que hay en España la mayor parte del año pueden atraer a muchas compañías para hacer vuelos aquí”, explica Webster. Otro, es la baja densidad de población de muchos territorios, lo que favorece que se creen iniciativas como el Centro de Vuelos Experimentales Atlas ubicado en la despejada sierra de Jaén, donde se han habilitado 1.000 kilómetros cuadrados de “espacio aéreo segregado”. Esto significa que dicha zona aérea está exclusivamente reservada para la circulación todo tipo de aeronaves tripuladas a distancia, a disposición de empresas y centros de investigación. 

Segregar el espacio aéreo es una de las soluciones que se prevé para regular el tráfico de drones, como se ha hecho en Reino Unido, limitando espacios a un solo tipo de aeronaves, para que no puedan cruzarse con, por ejemplo, aviones de pasajeros”, explica Oñate. Sin embargo, esta cuestión aún no está del todo resuelta de manera aplicable a todo el espacio aéreo español, ya que uno de los problemas es cómo gestionar el tráfico de distintos dispositivos sobre núcleos urbanos.

Lo más probable es que se prohíba, “de forma general, sobre núcleos urbanos, manifestaciones, conciertos, etcétera”, a excepción de los equipos de las fuerzas de seguridad y los casos en los que se demuestre que “se cumplen todas las normas técnicas y de seguridad bajo autorizaciones específicas”, opina Oñate. Pero en espacios poco poblados, y a línea de vista, se podrán establecer carriles aéreos imaginarios para que cada aeronave tenga su camino definido sin obstáculos.

 

 

 

Comentarios
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Borja G-Carrascosa (no verificado)

La verdad es que es difícil verle una aplicación comercial masiva a estos productos