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Las 'startups' que cambiaron la industria musical

03/03/2017 12:21
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Las 'startups' digitales han sido vitales en la transformación de la industria de la música, de la que se presagió lo peor y ahora inspira a otras economías creativas.

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Primavera Pro, vinculado al Primavera Sound, dedica un espacio a las startups de la industria musical.  Crédito foto: Primavera Pro

Parece que no hace mucho tiempo, pero han pasado casi 20 años de aquella debacle de la industria de la música en la que gracias a las descargas ilegales de archivos en formatos digitales, se vivieron tiempos de pánico en el sector. Fueron épocas de despidos masivos en las grandes discográficas; de demandas a usuarios por bajar música de internet desde sus casas; de grupos como Metallica peleando en los tribunales contra Napster porque su repertorio se encontraba gratis en la red; y también de consumidores que empezaron a preguntarse si valía la pena comprar un álbum de 12 canciones, cuando era posible que solo les interesaran dos o tres de ellas.

La crisis y el discurso antipiratería, en el que se llegó a hablar hasta del fin de la música, no fue otra cosa que el inicio de una gran transformación de la industria y de su digitalización. Carles Martínez, consultor en music business, y co-fundador de la agencia digital IndustriaMusical.es comenta al respecto: “La industria de la música fue la primera de todas las economías creativas en materializar una ruptura. Hay una serie de coincidencias que hace que haya logrado digitalizarse y dar ese paso, siendo muy importante que se adaptara a la red de internet que había en esos años con el mp3,  un audio comprimido con un peso muy pequeño”.

El camino hacia lo digital ha pasado durante estos años por varias etapas, en las que ha sido fundamental la intervención de otros actores, diferentes a los que lideraban tradicionalmente este sector, es decir, las discográficas. Los nuevos modelos de negocio han emergido desde compañías que han nacido en los márgenes de la industria.

Descargas vs streaming

En ese sentido, la primera que planteó un modelo de negocio adaptado al consumo digital en la industria de la música y que además lo hizo de forma exitosa fue Apple. “No es necesariamente una startup o compañía emergente pero en su momento fue revolucionaria”, rememora Martínez. También menciona a “la distribuidora digital The Orchard que nace en 1997, tres años antes que iTunes, y se estaba anticipando al futuro. Es una compañía en la sombra que no aparece para el gran público pero que ha sido gran protagonista en la transformación. Después llegó MySpace, sin duda la plataforma que generó toda la industria de la música del do it yourself”.

Tras esta etapa se ha consolidado el modelo de las startups, siendo estas las que en la actualidad permiten que el sector siga avanzando. Una de ellas es Deezer, una plataforma de streaming on demand (música a la carta) creada en Francia en 2006 y que cuenta hoy en día con más de 10 millones de usuarios.

Su director de marketing en España, Pablo Skaf, explica la base de su éxito: “Tener acceso a un catálogo de 40 millones de canciones, y poder tenerlo offline en el móvil, poder llevarlo en el coche, conectarlo a la televisión, o a un sistema de audio en casa. Eso era algo impensado hace 10 años”. Esta empresa, que empezó hace 8 años como un blog en el que se podían descargar ficheros de audio, forma parte de un grupo de compañías de streaming, como Spotify, Google Play, o Grooveshark, que consiguieron dar un salto en la evolución en el mercado e hicieron de las descargas un asunto del pasado.

El estudio más reciente de la Federación Internacional de la Industria Musical (IFPI), el Global Music Report, revela cómo las plataformas de streaming han superado en 2015 la facturación del sector en descargas, y representan en la actualidad el 43% de ingresos a nivel mundial. Asimismo, estiman que 68 millones de personas pagan en la actualidad por una suscripción de música en línea. Ante estas cifras, resaltan cómo el streaming ha revolucionado la experiencia del aficionado, y ha transformado la industria.

Otra compañía que puede considerarse disruptiva es BMAT. Creada en Barcelona en 2005 por un grupo de ingenieros de la Universidad Pompeu Fabra, se encarga de monitorizar y reportar la música reproducida en televisores, radios, clubes y servicios digitales en más de 60 países. Con un sistema de big data que les permite rastrear alrededor de un millón de canciones al día, pueden saber dónde y cuándo se reproduce cualquier canción, y así proporcionar unos datos que indican quién posee los derechos sobre cada pista. Su codirector, Pedro Cano, explica el valor diferencial de la compañía: “Consideramos que aportamos transparencia al sector. Muchas entidades de gestión reparten mejor sus royalties, ahorran costes, y consiguen distribuir los derechos mucho más acordes a la realidad, gracias a los datos que recogemos con nuestras plataformas”.

Si bien existe un tipo de startup en la que se necesitan millones de usuarios para que sea rentable, hay otro tipo de emprendimientos que han comprendido muy bien las necesidades de sus clientes y de sus países. Es el caso de Cooncert, una plataforma social de conciertos fundada en Barcelona. Se trata de un proyecto colaborativo que permite a los fans ver a artistas que no suelen estar de gira en su ciudad.

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Su fundador, Pau Corbalán, sostiene que la clave es que por primera vez ponen al fan en el foco del proyecto. Ellos son quienes eligen al artista en la web y así ponen en marcha el mecanismo que llevará a que, finalmente, tenga lugar un concierto: “Siempre partimos de la decisión de un fan en la web, y luego vemos si esa decisión viene acompañada de más aficionados en esa ciudad que quieren ver el artista, y cuando vemos que hay una demanda mínima potencial gestionamos el concierto. Básicamente el funcionamiento es hacer conciertos bajo demanda, y contar con la información del fan como punto clave del proyecto”.

“Cooncert ha roto un paradigma. Antes un promotor hacía un estudio de mercado, o se movía por intuiciones, y se la jugaba para traer un artista; no sabía cuánta gente iría a su show. Hoy en día con plataformas como estas se sabe quién quiere ir, quién está dispuesto a pagar, e ir sobre seguro. Con artistas pequeños y medianos ya no hay ese riesgo” reflexiona Carles Martínez sobre la importancia de la startup en el mercado de la música en vivo en España.

Almudena Heredero, directora del Primavera Pro, mercado profesional de la industria de la música que se realiza anualmente en Barcelona, en el marco del Festival Primavera Sound, confirma el auge de estas nuevas compañías, y la profesionalización del sector. “Incorporamos un espacio llamado ‘Primavera startups’ que está destinado a empresas y emprendedores que buscan financiación, posibles clientes o internacionalizarse. Hemos contado con un número importante de compañías que empezaron hace un par de años cuando se presentaron y han ido creciendo”, explica Heredero, que detalla que entre los participantes hay desde aquellos que “se dedican a desarrollar aplicaciones para las salas de conciertos hasta las que tienen que ver con los pagos online”.

 

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