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La mitad de las empresas españolas utilizará la nube en 2014

24/02/2014 03:39
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Un 41% de las empresas españolas ya trabaja en cloud, un crecimiento del 26% en dos años. El miedo a la falta de seguridad es la barrera que debe superar esta tecnología para terminar de imponerse.
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Por Sergio Ferrer


El uso particular de la nube, a través de servicios de almacenaje como Dropbox –seleccionada como una de las 50 empresas más inteligentes de 2013 según MIT Technology Review–, difiere del que le dan las empresas, que la utilizan para acceder a servicios informáticos a través de internet. Este uso les permite ahorrar costes en infraestructuras y aumentar la eficiencia. Por ello un 41% de las compañías españolas ya utiliza la nube de alguna forma, según un estudio llevado a cabo por IDC. Esta cifra es muy superior al 15% de 2011 y aumentará hasta alcanzar el 52% en 2014, según sus previsiones.


La computación en nube, a través de servidores desde internet que ofrecen información y servicios, ofrece una serie de beneficios para las empresas. Según el catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña e investigador en el Barcelona Supercomputing Center, Jordi Torres, “en una empresa, las principales ventajas son en materia de costes, ya que al no necesitar un centro de datos se ahorra en obras, tiempo, espacio y mantenimiento”. Torres también explica que a las empresas medianas les permite acceder a servicios de dispositivos “que no tienen ni podrían comprar”. Esto permite, por ejemplo, trabajar con grandes cantidades de datos que requerirían ordenadores de gran potencia y elevado coste desde un simple portátil.


Pero también existen desventajas, como la necesidad de una conexión a internet y la dependencia de proveedores de servicios, junto al miedo a la falta de seguridad. Esto último puede desanimar a algunas compañías, especialmente las pymes, que al tener recursos más limitados deben elegir modelos públicos de cloud en los que los datos se comparten con otros clientes y los gestionan terceras personas, de forma similar a lo que ocurre con Dropbox.


Es por ello que, según IDC, la nube privada en la que cada cliente gestiona su uso es empleada por el 78% de las empresas. El director de Investigación de IDC España, Alberto Bellé, explica que estas compañías, “preocupadas por la seguridad, piensan que es mejor montar su propia red”. Por el contrario, el uso de los modelos públicos apenas supera el 20%.

El enemigo en casa


El temor a una posible falta de privacidad o seguridad es “el principal miedo de aquellos que no usan la nube”, tal y como explica Bellé. Sin embargo, el presidente de la División de Ciencias de la Información y Programación de SRI International, William Mark, ya aseguró durante el pasado EmTech España que “el error es no subir la información a la nube”. Torres coincide al decir que “el problema de la seguridad está en casa”, y recuerda que, “a menudo, los robos se producen físicamente, con alguien que accede o roba el ordenador”. El investigador admite que “en España la gente piensa que los datos están más seguros en casa”, cuando en realidad “seguro no hay nada”.


Para quienes, a pesar de eso, teman dar información a terceros pero quieran aprovechar las ventajas de la sincronización en la nube, Bittorent ha desarrollado un sistema bautizado como Bittorrent Sync que funciona de manera similar a Dropbox. Sin embargo, elimina la necesidad de que los archivos pasen por la nube, ya que se sincronizan en distintos ordenadores pero sin copiar los datos en un servidor central.


Según los expertos de IDC, la nube no ha desplegado todo su potencial para las empresas. Bellé asegura que “se alcanzará cuando la nube abarque la totalidad de procesos de la empresa”, lo que implicará que se transformen en “organizaciones de conocimiento”. Torres piensa que “en unos años todo estará en la nube, por economía, facilidad y seguridad”, pero da un paso más allá y augura: “el futuro es de cloud, pero con todo distribuido gracias al internet de las cosas”.


El 9 de agosto de 2006, el entonces director de Google, Eric Schmidt, afirmaba: “Los servicios de datos y la arquitectura deben estar alojados en servidores. Lo llamamos computación en nube, deberían estar en una ‘nube’ en alguna parte”. Casi ocho años después, la computación en nube está extendida, tanto a nivel personal como empresarial. La nube ha venido para quedarse, y cuando las empresas pierdan el miedo podrán aprovechar todas sus posibilidades.