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La lucha de las universidades para atraer a los futuros creadores de ‘startups’

14/01/2016 10:07
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Las instituciones académicas estadounidenses cambian sus planes de estudios y se lanzan a una carrera de innovación para satisfacer las ambiciones empresariales de los estudiantes.

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La carta fundacional de la Universidad de Rice de Houston, que se encuentra entre las 30 mejores de Estados Unidos, redactada en 1891, destaca que es una escuela cuyos principios están dedicados a la promoción de la literatura,  la ciencia y las artes. Actualmente, señala el New York Times, Rice parece interesada en enganchar a las siguientes generaciones del fundador de Facebook.

No es la única universidad que se ha lanzado a la carrera de innovación. Y no lo tienen fácil. Si hace 10 años hubiese bastado con ofrecer algunos cursos empresariales, talleres y clases, el panorama actual es muy diferente. Los estudiantes, inspirados por el éxito de los billonarios de Silicon Valley, esperan que las universidades les enseñen cómo convertir sus ideas en proyectos empresariales. En 1985, los campus universitarios estadounidenses ofrecían únicamente unos 250 cursos empresariales, según un informe de la Fundación Ewing Marion Kauffman que financia la educación y la formación empresarial. En 2013, más de 400.000 estudiantes recibieron ese tipo de cursos.

Rice, en concreto, ofrece cursos académicos en estrategia empresarial y financiación, talleres extracurriculares sobre startups y un programa de verano para estudiantes que desean crear empresas. En agosto, la universidad texana anunció una “iniciativa empresarial” multimillonaria para desarrollar más cursos y programas sobre esta materia. Y sus responsables dicen que esperan erigir un centro empresarial que dé servicios de apoyo a los proyectos de los estudiantes. Las instituciones de élite han emprendido una carrera hacia la innovación. Harvard inauguró un Laboratorio de Innovación en 2011 que ha ayudado a más de 75 nuevas empresas.

El año pasado, la Universidad de Nueva York creó un campus-laboratorio para empresarios, y este año la Universidad Northwestern abrió el Garaje, un centro de startups para estudiantes. “Los estudiantes de hoy están hambrientos por impactar y tenemos que dar respuesta a ello”, ha señalado en el NYT Gordon Jones, decano del nuevo Colegio de Innovación y Diseño de la Universidad Boise State de Idaho y antiguo director del Laboratorio de Innovación de Harvard.

Críticas

Sin embargo, algunos académicos se muestran escépticos ante esta fiebre por el espíritu empresarial y señalan que los programas de startups pueden carecer de rigor y valores. Incluso algunos profesores creen que algunas universidades están simplemente repitiendo los modelos de “innovación y ruptura” de Silicon Valley, buscando potenciales clientes y posibles inversores, en lugar de animar a los estudiantes a hacer frente a problemas más complejos. Al tratar de desarrollar ricos ecosistemas empresariales, muchas instituciones  están siguiendo el guión establecido hace años por Stanford y el MIT, que consiste en cursos académicos, experiencia práctica y una red extendida de exalumnos. Princeton también ofrece una variedad de cursos empresariales. La posibilidad de crear el nuevo Instagram o Snapchat es una atracción para los estudiantes. Pero en un mercado de trabajo complicado, en el que los jóvenes creen que van a cambiar de empleo cada pocos años, algunos universitarios se inscriben en formación de startups con la esperanza de adquirir habilidades de autoempleo.

Algo de este espíritu estaba presente en Rice en octubre. En un laboratorio de diseño del departamento de ingeniería, los estudiantes del programa de tecnologías de la salud, estaban trabajando en desarrollar productos para clientes reales -hospitales de Malawi- como dispositivos médicos de bajo coste. Al otro lado del campus, se acogía un evento de gira por las startups, que reunía a ejecutivos de empresas jóvenes con los estudiantes.

Para apoyar sus programas, las universidades están recaudando dinero y buscando mentores entre sus exalumnos que han tenido éxito y entre líderes locales empresariales. El Laboratorio de la Universidad de Nueva York fue financiado por Mark Lesbie,  fundador y director ejecutivo de Veritas Software, y su esposa Debra. 

Sin embargo, los talleres dede algunos campus universitarios pueden chocar con la premisa tradicional de las escuelas de arte que buscan educar pensadores críticos. “La verdadera innovación se basa en el conocimiento y la preocupación duradera e interés, no sólo en “Pensé en algo que a nadie se le había ocurrido antes”, señala Jonathan Jacobs, presidente del departamento de filosofía en la Escuela de Justicia Penal John Jay de la Universidad de Nueva York. “Francamente, eso no es educar a la gente”. Y al menos un par de profesores de empresariales dicen que algunas universidades no están asegurando que los estudiantes aprendan los fundamentos de arranque, funcionamiento y mantenimiento de un negocio.

Habrá que esperar unos años para ver si las nuevas generaciones siguen soñando con crear startups y si los cambios en los modelos educativos les sirven para ello.

By BBVA Innovation Center

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