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González: "Las mujeres somos consumidoras de tecnología, pero no estamos en su creación"

26/01/2016 10:38
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Daniela González dirige a sus 26 años Epic Queen, un emprendimiento social con el que busca inspirar a más mujeres a que entren en el mundo de la tecnología y hagan crecer el ecosistema del país en ese sector. Al poco tiempo de fundarlo, ya tiene un alcance que rebasa las fronteras mexicanas. Ella es una de los 33 protagonistas de la innovación mexicana.

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Descríbenos tu empresa, ¿qué servicio presta y en qué sector se ubica?

Epic Queen es la primera organización mexicana que busca que más mujeres sean creadoras de tecnología. Tenemos distintos programas que ayudan a mujeres a desarrollar habilidades competentes del siglo XXI, para utilizarlas en su presente y en su futuro. Epic Queen trabaja en el ramo de educación, estamos muy interesados en este tema de género principalmente, por una problemática que Ana Karen Ramírez (cofundadora de Epic Queen) y yo vimos en un principio.

El proyecto comenzó hace 18 meses. Primero, iniciamos con una idea de hacer un blog donde escribíamos sobre la importancia de la tecnología. Que las mujeres nos acercáramos. Luego, nos dimos cuenta de que era una problemática mundial. Que la escasez de mujeres en el sector tecnológico no era un invento de dos amigas que estaban en Internet escribiendo, sino que el 98 por ciento de la industria y de los puestos de liderazgo en tecnología están ocupados por hombres, y que en cinco años, muy pronto, la demanda de los trabajos y la oferta de estos  va a ser de 1,4 millones de empleos. Esto quiere decir que ni con todos los egresados que están saliendo de las carreras de tecnología se va a cubrir esta demanda. En ese momento nos preguntamos qué pasaba, porque las mujeres somos las principales consumidoras de tecnología, pero no estamos en su creación. Decidimos que queríamos ayudar a resolver este problema.

¿Cuál fue el proceso para fundar Epic Queen?

Primero empezamos tocando puertas y llegamos a Google para explicarles que queríamos crear una comunidad de mujeres pero, sobre todo, conocer a las personas que están en el sector de tecnología, que sean nuestros modelos a seguir.

Empezamos con Epic Queen Charter, un evento mensual con el que actualmente ya estamos en 24 ciudades de México y otros seis países. Hacemos charlas con tres mujeres que son role models –que ya están en tecnología en diferentes roles, en diferentes funciones– para que inspiren, acerquen y ayuden a otras mujeres a alcanzar sus sueños a través de la tecnología. Y comenzamos orgánicamente. Pero en noviembre de 2014 nos preguntamos qué pasaba con las nuevas generaciones. Desde pequeños se interesan por la tecnología, pero cuando llegan a una edad de secundaria y preparatoria, dejan a un lado ese gusto por las matemáticas, la ciencia y la tecnología como tal.

Nuevamente fuimos a Google y les dijimos que había ya muchos esfuerzos estadounidenses en hacer cosas para que las niñas, desde temprana edad, aprendan las bases de la programación, y que nosotros queríamos empezar a hacerlo en México. Iniciamos con un proyecto que se llama Cool Party (coolparty.mx), la primera fiesta única en su tipo para formar a niñas creadoras de tecnología. Durante tres horas, niñas desde 7 a 12 años pueden imaginar, aprender y descubrir todo lo que pueden hacer con la tecnología, y convertir sus sueños en realidad. Hacemos la parte de prototipo, la parte de conocer a una mujer que ya está en la industria, y aprender las bases de la programación por bloques.

Nos dimos cuenta de que buscábamos convertirnos en una organización que desarrolla diversos programas; actualmente damos talleres, pláticas para que más niñas y mujeres puedan ser creadoras de tecnología, pero también, si ya no eres una niña, puedas obtener herramientas que te puedan habilitar.

Actualmente estamos trabajando en impulsar que más mujeres puedan desarrollarse en el camino que quieran, pero sobre todo que vean sus opciones. En la mayoría de los casos es lo que más falta les hace. Ya somos 92 voluntarias trabajando y más de 30.000 han participado como asistentes. Más de 200 han sido ponentes y protagonistas. Y todo ha sido gracias a una comunidad que cuenta con más de 10.000l personas.

¿En qué momento empezaste a colaborar en el ecosistema emprendedor del país?

Yo di mis pinitos de emprendimiento a los 21 años, con un proyecto que tenía más que ver con la industria de eventos masivos. Aprendí mucho. Fue algo muy grande y me dio la oportunidad de trabajar con personas que estaban muy metidas en Internet. Me tocó organizar un evento en cuatro meses y, gracias al poder de las redes sociales, hicimos una comunidad de 20.000 personas solo para ese evento. Fue toda una experiencia. Luego, el proyecto no prosperó mucho, obviamente la carrera de emprender es ardua, muy difícil, pero a la vez muy satisfactoria cuando puedes cambiar la vida de otras personas.

Tras este proyecto, empecé a trabajar en marketing digital para el Tec de Monterrey, ayudé a abrir el departamento de mercadotecnia digital para el sistema Tec. Tras 2 años en este área, me cambié a la de emprendimiento, y a la par yo emprendía, aunque en cosas más enfocadas a comunicación, más basadas en mi formación. Me empezó a ir muy bien en ese sector, y después me fusioné para hacer algo más grande; siempre estuve involucrada en todos los temas de comunidad y emprendimiento. Me gustaba mucho la parte de la tecnología, aunque yo siempre decía que era emprendedora de otro estilo, de otro tipo. Y no me di cuenta hasta que gané un concurso que se llama Startup Weekend. Un challenge en el que hay que crear unidades de negocio de tecnología en 54 horas. Allí empecé a pensar que sí podía estar en este ambiente.

Yo misma hice una retrospectiva y me pregunté cuántas mujeres no se deben sentir capaces de emprender o de hacer algo grande. Sobre todo porque yo sí he conocido a muchas mujeres que dicen “me gustaría tener una tienda de ropa, mis pastelitos, joyería”, pero no pensando “yo puedo ser la próxima persona que salve vidas, que pueda utilizar la tecnología para inventar biodiésel, etc.”, es decir, algo más allá. Entonces, con mi propia experiencia y al estar rodeada de muchas personas que estaban en la tecnología, me dije: “Bueno, pues es que eso me falta a mí”. Sobre todo verlo como un medio para construir tus sueños; como herramienta, se me hizo muy interesante para poder empezar. Cuando iniciamos con la idea del blog escribimos durante seis meses, pero de manera muy intermitente. Desde hace 18 meses lo estamos haciendo de manera más continuada y más centradas.

¿Cuáles crees que son los retos o barreras a los cuales se enfrentan actualmente los emprendedores en México?

Creo que uno de los retos principales es que con todo este boom sobre este tema, uno piensa que puede hacerse muy rápido, tú quieres que sea algo acelerado. Un segundo reto sería que podemos ser expertos en un tema, pero nadie nos dice cómo se debe emprender, o cómo regularnos en Hacienda, temas legales, temas monetarios. Cómo capitalizar algo que es muy bueno, muy aceptado, ese es otro de los retos principales.

Y también el de no desesperarte, esto de emprender es una carrera pero a la larga es un estilo de vida. Hay que contar con licencia emocional, actualmente existen las mejores herramientas a tu disposición, pero tienes que conseguir ese equilibrio entre no quedarte planeando y ejecutarlo rápido.

¿Cómo definirías el ADN del emprendedor/innovador mexicano?

Terquedad. Es una de las características más grandes, porque al final viene a ser lo mismo que ser perseverantes. Y apasionados.

Algo que también he visto, aunque faltaría un poco más por desarrollar, es el trabajo en equipo. Me he topado con personas que tienen muchas ganas de trabajar y sacrificar cosas, porque saben que ese es el camino. A la vez, también está el no rendirte, no hacerte de menos por las críticas. Siempre van a existir. En estos tiempos a un emprendedor algunos lo entienden y otros no.

¿Cuáles son las características principales que definen el ecosistema actual de los emprendedores mexicanos?

Creo que cada vez hay más personas que buscan emprender y los mismos emprendedores buscamos ayudar. Obviamente, es muy diferente –yo que soy del norte– lo que pasa en Monterrey y lo que pasa en el DF. Siento que no está muy centralizado. Que existen muchos nichos, sociales, tecnológicos… Es decir, está muy especializado, pero a la vez todo el mundo se conoce. Eso es  muy interesante porque te encuentras en las conferencias, en los eventos, en todos sitios.

Sí se siente colaboración, aunque creo que falta más unión, hay mucho protagonismo, pero la mayoría de las personas buscan conectarse, ayudarse y es algo que también es un gran paso adelante.

¿Cuál consideras que es el papel de los organismos gubernamentales y no gubernamentales en el proceso de emprendimiento?

El Gobierno está llevando a cabo muchas acciones, por ejemplo, la Semana del Emprendedor. Hay muchas aceleradoras, incubadoras que están buscando lo mismo. Todavía falta mucho para saber específicamente cómo te pueden ayudar. El problema es que “no todo es para todos”, hace falta conocer qué procesos están activados, cuáles te sirven, cuáles no… falta información en ese aspecto. Todavía estamos en pañales en este tema. Pero es muy importante porque si no existieran algunos congresos, incluso acercamientos o iniciativas, sería peor, no habría mucha gente queriendo hacer cosas.

¿Cómo definirías las oportunidades financieras para el emprendimiento mexicano actualmente y por qué?

En mi caso particular he visto cómo se complicaban las oportunidades financieras. Al principio, cuando solo escribíamos, empezamos atrayendo de manera muy orgánica, no éramos una startup de tecnología per se, porque no estábamos vendiendo un producto o un servicio. Posteriormente, cuando hacíamos los eventos de comunidad como tal, entraron patrocinadores, y también fue complicado explicarlo, no se entendía muy bien eso. Por último, cuando vimos más lógica en estar en el lado social, de innovación desde la parte más social, nos preguntamos “¿y ahora con quién vamos?”.

Tampoco llevamos los añales, pero sí hemos crecido mucho, por eso muchas personas nos conocen, nos refieren. También es verdad que los otros emprendimientos están en pañales, la parte de emprendimiento social es algo así como que “no existe”, es muy raro. Y nosotros, en lo particular, lo hemos visto difícil. La causa es idéntica, no sabemos cómo o en dónde entra nuestro emprendimiento. Incluso varias personas nos han querido decir “yo les quiero ayudar, colaborar”, pero nosotros no necesitamos el dinero sin más. Necesitamos que nos acompañen y que digan “perfecto, ustedes no están enfocadas en números, ni manejos monetarios”. Claro, es importante tener un modelo de rentabilidad y sostenibilidad, pero nuestro propósito es el impacto en las personas. Ese es el objetivo y no es fácil de conseguir.

¿Cuál es tu visión del futuro de la innovación en México?

Creo que cuantas más áreas de oportunidad existen en un país como México, mejor, y la innovación tiene que ser una de ellas sin duda. Por ejemplo, algo que me llama mucho la atención, y es preocupante, es que las personas en México no volteamos a ver que el petróleo, del cual dependemos como país, se está acabando. Si no hacemos algo para construir, en este caso inventar nuevas tecnologías como biodiésel, etc., estamos fritos como país. Es algo interesante, donde hay problemas, y cuantos más problemas hay, también hay más oportunidades. Creo que la parte de la innovación cada vez está más al alza, pero sobre todo también cómo inculcar la semillita de emprender. Varias veces me he cuestionado sobre por qué no decidí estar en un corporativo y trabajar en una empresa. Te das cuenta de que no estás conforme con lo que está a tu alrededor y crees que lo puedes cambiar, si lo puedes creer lo puedes crear, esa va a hacer la diferencia.

¿Qué consejos darías a alguien que quiere emprender en el país?

Lo primero, que sea algo que te apasione, que te guste, y que el problema lo tengas bien definido. Si quieres ayudar a hacer ese cambio, puedes empezar y, sobre todo, buscar a personas que sean tus aliados. Porque te vas a dar cuenta de que hay otras personas iguales a ti, que tienen esas ganas de cambiarlo. Da el primer paso, lo demás viene por consecuencia. Esa sería mi primera recomendación: aventarte y empezar a construirlo. Obviamente, también ir trabajando y ver las señales, porque a lo mejor tú quieres emprender pero no te va a salir a la primera. En mi caso, sobre Epic Queen nunca pensé “esta es mi empresa, mi próximo proyecto”, sino que fue a la vez un hobby, y me empecé a apasionar más, estar más en el tema. Hay que ver que está funcionando, y te vas dando cuenta de hacia dónde vas.

Desde la visión de Daniela González, las mujeres deben sentirse capaces de emprender y hacer cosas en grande. No deben quedarse solamente en los emprendimientos tradicionales, sino romper el esquema para ir más allá y utilizar la tecnología como una alternativa de vida profesional.

Si quieres ver el evento completo en el que se presentó este ebook con sus protagonistas puedes verlo aquí.

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