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Estas son las tendencias tecnológicas que debes seguir en los próximos meses

30/01/2015 10:05
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Desempolvar la bola de cristal y escudriñar las novedades tecnológicas que nos depara el año suele ser un ejercicio sano y para ayudarte a completarlo te damos las 10 claves que deberás tener en cuenta para seguir las tendencias de los próximos meses.

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En el caso de 2015, vuelven algunos viejos conocidos que nunca han terminado de despegar del todo, como los wearables o el internet de las cosas, y otros, como los smartphones y los entornos en movilidad alcanzarán por fin una madurez más que necesaria.

Por el lado de los servicios, el cloud computing y Big Data pasarán, con suerte, de ser una buzzword eternamente manida a algo con mucho más impacto en las operaciones de muchas empresas. Para ello, hay una condición intermedia imprescindible: la seguridad.

En smartphones

El smartphone es ya prácticamente el teléfono móvil por defecto. El status quo. La democratización del smartphone ha sido una de las tendencias clave durante 2014, con terminales cada vez más asequibles sin que ello suponga sacrificar calidad ni experiencia de usuario. En 2015, y con el tradicional teléfono candybar cada vez más desterrado en mercados maduros, el smartphone madurará del todo para dejar de ser una innovación de por sí y convertirse en algo más, una plataforma, o mejor aún: un comportamiento

Las apuestas en terreno de movilidad pasarán por construir servicios innovadores sobre el móvil entendiendo las diferencias con respecto al escritorio. Algunos ejemplos: optimización y monetización del tráfico en medios, mejoras en e-commerce para aumentar la conversión o adopción (definitiva, que ya toca) de Big Data o desarrollar tecnologías entender de manera avanzada el comportamiento del usuario con su teléfono. El papel de la nube será clave en este aspecto, aunque hablamos de ello unos párrafos más abajo. 

En wearables

Serán tendencia, ocuparán alguna que otra portada y darán mucho de qué hablar. Pero no terminará de explotar del todo. Probablemente uno de los eventos más significativos en este aspecto será el lanzamiento el próximo mes de abril del Apple Watch. Un reloj inteligente que, entendido en cierto modo como el primer iPhone hace ya 8 años, probablemente sea una declaración de intenciones más que un asalto definitivo. Con el Apple Watch la compañía dejará claro el camino, la innovación, y con el segundo o tercer modelo será cuando asistamos al perfeccionamiento. 

El resto de la industria lo seguirá. Algunos grandes jugadores en el mercado actual de wearables, como Pebble, Fitbit o Garmin se verán amenazados por productos mucho más versátiles a un precio no mucho más alto. Otros, como Samsung o Sony, tendrán que afinar sus propuestas. Dicho de otro modo: la pulsera cuantificadora de fitness probablemente morirá poco a poco, con el reloj como una pantalla más grande y táctil como nuevo estándar. 

Los grandes retos aquí, aunque no los veremos, con suerte, hasta finales de 2015, pasan por hacer que los wearables pasen de ser una disrupción en las muñecas (por poner un ejemplo) a algo más invisible. Como un reloj, como un collar o unas simples gafas. Algo más parecido a un compañero eficiente que a un objeto al que hay que atender cada poco tiempo.

Todo conectado, pero falta un estándar común

El Internet de las Cosas (Internet of Things) es otro de los términos, junto con Big Data y Cloud Computing que lleva ya un tiempo dando vueltas. Sobre el papel, la idea es fabulosa: que cada objeto esté conectado a Internet y se comunique con el resto para hacernos la vida más sencilla: alertas en el móvil cuando está hecho el café o cuando toca apagar el horno, altavoces inalámbricos controlados desde cualquier dispositivo... la lista es larga. 

¿La realidad? Una gran mayoría de objetos cotidianos ya incorporan opciones de conectividad. Los wearables sin ir más lejos, o algunos electrodomésticos, los teléfonos móviles, enchufes, termostatos, bombillas, altavoces o videoconsolas. 

Pero cada uno habla un lenguaje diferente. La mayoría de interconexiones avanzadas entre ellos, como hacer que las luces de casa varíen su calidez según el momento el día, el pulso o estado de ánimo pasan por pequeños hacs y trucos que no acaban de ser prácticos. 

A este respecto, compañías como Samsung o Apple, con HomeKit, ya han comenzado a ofrecer plataformas sobre las que construir ese idioma común. En 2015 veremos como las interacciones entre objetos con conectividad son cada vez más avanzadas y redescubren el verdadero sentido de la demótica. 

Social Media y Community Management responsables

El Social Media lleva siendo parte de la actividad y los procedimientos cotidianos de muchas empresas. Pero junto a la innovación, la niña de los ojos de la Web 2.0, llegó también el descontrol y la desorientación. Durante 2015 el Social Media pasará de ser un apéndice en estrategias de comunicación a miembro de pleno derecho, maduro y efectivo. 

Hay retos importantes por asumir: un diálogo con el usuario que sea flexible y jovial pero no chabacano, respuestas adecuadas en momentos de crisis de imagen y madurez también por parte del usuario más allá de las habituales bromitas sin mucho valor. 

Cloud Computing y Big Data

Dos términos tan repetidos que cansan. La cuestión: detrás de la adopción de Big Data y Cloud Computing hay mucho, mucho valor, especialmente para la pequeña y mediana empresas, porque las grandes ya llevan un tiempo adoptándolo en mayor o menor medida. En el uso de los datos generados por aproximaciones empresariales desde el lado del software será también clave la presencia de una analítica invisible y constante para poder ofrecer una respuesta instantánea. El nuevo palabro será Invisible Analytics.

Aparecerán también sistemas que de la unión de ambos mundos sean capaces de adecuar la respuesta según el contexto. Por ejemplo con la seguridad. La seguridad, especialmente a la luz de los recientes y devastadores ataques a Sony, es uno de los principales elementos de freno en la adopción de la computación en la nube. En el caso de la seguridad según el contexto, veremos sistemas capaces de evaluar la respuesta y la modulación de la seguridad según el comportamiento del usuario o del cliente. No se consolidará, ni mucho menos, en 2015, pero empezaremos a ver los primeros pasos. Para bien o para mal, queda Big Data y Cloud Computing para rato. Y mucho por hacer. 

Realidad virtual: el asalto definitivo

Se supone que durante 2015 verá la luz el Oculus Rift, las revolucionarias gafas de realidad virtual cuya empresa responsable fue adquirida por Facebook y que están llamadas a transformar el mundo del gaming pero que poco a poco irán abriéndose camino hacia otros terrenos, como el márketing o el cine. 

Más compañías, como Sony, están también preparando sus alternativas de realidad virtual (Project Morpheus), pero no las veremos durante 2015. 

Aplicaciones móviles

La guerra de la mensajería móvil, encabezada por WhatsApp, se encarnizará. Ansiosas por su trozo de pastel, otras compañías como Telegram intentarán desafiar a los gigantes establecidos, como la propia WhatsApp o Facebook Messenger. Esto dará como resultado innovaciones en el campo de la mensajería que harán evolucionar, un poquito más al menos, la manera en la que nos comunicamos. 

La principal asignatura pendiente es la ubicuidad. Mensajería desde cualquier dispositivo y en cualquier momento. La (poco satisfactoria) versión Web que WhatsApp lanzó hace poco es una respuesta a la amenaza de alternativas como Line, Facebook Messenger o Telegram, que pueden utilizarse desde casi cualquier dispositivo. 

En materia de redes sociales, jugadores más recientes como Snapchat tendrán cada vez mayor protagonismo y otros, como Twitter y Facebook, madurarán aún más perfeccionando su plataforma, como la llegada de los mensajes en grupo y el vídeo a Twitter. Plataformas de publicación como Medium o Tumblr recibirán también su dosis de merecida relevancia. 

Impresión en 3D

Aunque la impresión en 3D es ya un viejo conocido, durante 2015 ocurrirá con ella lo mismo que con los smartphones durante los últimos años: una democratización. Se alejará cada vez más de los precios prohibitivos y comenzará a llegar manera gradual a más y más hogares. 

Las aplicaciones son casi infinitas, desde pequeños complementos o utensilios a piezas de repuesto o prótesis artificiales. 

El tibio comienzo de la Inteligencia Artificial

Tanto Elon Musk como Bill Gates lo han dejado claro: cuidado con la inteligencia artificial. El primero ha construido incluso una plataforma para regular su uso y su desarrollo. 

La inteligencia artificial, lejos de suponer un futuro lleno de robots humanoides ultracapaces e inteligentes (que quizá también) llegará en múltiples formas. Una de las más próximas es el comienzo de los primeros coches autónomos. Google de hecho tiene ya un prototipo bastante funcional. Aquel elemento que hablábamos en el apartado de Cloud Computing y Big Data, la respuesta automatizada según el contexto y la acción, tendrá mucho que ver aquí. 

Conclusión: el largo camino hacia la invisibilidad tecnológica

Decía Arthur C. Clarke que “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Y cuando pasa el sweet spot de la innovación disruptora, llega el momento de la adopción natural, la que no se hace notar. Los smartphones han pasado en menos de 5 años de ser un elemento para early adopters a estar presentes en la mayoría de los bolsillos. La domótica de ser un futuro lejano a dar sus primeros pasos firmes entre nosotros. Con el tiempo, durante 2015 y los años por venir, la mayoría de esas tecnologías se harán tan cotidianas como hoy lo es encender o apagar un interruptor de la luz. 

La tendencia global es a rodearnos de sistemas invisibles aportando información y simplificando nuestra vida a diario que, en esencia, la definición misma de tecnología.