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En las redes sociales también hay historias de fracasos

25/05/2017 09:51
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Si Facebook fuese un país sería el más poblado del mundo, Instagram no para de crecer, Twitter ha transformado la manera de informarse y Snapchat es la penúltima sensación entre los adolescentes. Sin embargo, en el rutilante mundo de las redes sociales no todas las historias son de éxito

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Myspace, una red que utiliza la música como nexo social, pertenece a la prehistoria de este mundillo. Nació en 2003, cuando ni siquiera existía Facebook, y solo dos años después valía 580 millones de dólares, que es lo que pagó la todopoderosa News Corporation por un sitio que entonces era la principal red social, enfocándose en la música.

Tuvo un fulgor enorme, pero muy fugaz. En 2011 cambió otra vez de dueño, con unas cifras que tráfico que se retrotraían a 2006, cuando vivía su momento de gloria. Esa segunda venta fue por 35 millones de dólares a un grupo empresarial en el que destacaba la presencia del cantante Justin Timberlake. Por aquel entonces, todo lo que aportaba MySpace lo ofrecía Facebook, entre otras redes sociales.

Aquella venta también fue un fracaso y prácticamente lo último que se ha sabido de MySpace fue que el año pasado fue adquirida por Time Inc. -el grupo de medios estadounidense- por una cantidad sin desvelar. Lo que le interesa de MySpace a la editora es su enorme base de datos de usuarios, por mucho que se haya quedado en parte desfasada. Además, la red sigue teniendo unos cincuenta millones de usuarios, fundamentalmente en Asia.

Vine, problemas fuera y dentro de casa

Aunque parte de su espíritu permanece en Vine Camera, la red social Vine pasó a mejor vida en enero de 2017, víctima fundamentalmente del dinamismo del mercado de las redes sociales. Vine, cuya particularidad era la emisión de pequeñísimos vídeos -al principio de solo seis segundos, aunque luego se ampliaron a 140- vivió su momento de esplendor entre 2013 y 2014, cuando las marcas -acompañadas de su ejército de celebrities en nómina- quedaron fascinadas por su potencial publicitario.

Marcas, famosos y piezas mínimas de información: sí, exactamente el nicho en el que empezaba a hacerse fuerte y hoy reina Instagram. Snapchat, también basada en vídeos breves, también fue un rival demasiado duro.

Por si no fuera bastante con la competencia externa, Vine también quedó herida de muerte por los bandazos en su gestión. Propiedad de Twitter desde 2012, la red social ha girado el foco hacia la emisión de directos y la información en tiempo real. Vine pertenecía a otra esfera, esa que ya le quitaron Instagram y Snapchat. El desinterés de su propietario terminó por dar la puntilla a Vine.

Meerkat, una estrella fugaz a la que la competencia ahogó

Si hoy googleas Meerkat te aparecerán fotos y noticias sobre suricatas, que es lo que significa Meerkat en inglés. Pero si hubieses hecho el mismo experimento hace dos años, encontrarías multitud de artículos sobre una red social de emisión de vídeos en directo.

El caso de Meerkat ejemplifica perfectamente la rapidez y el dinamismo del mundo de las redes sociales, en el que el éxito puede ser fulgurante… y la caída, brutal. Lanzada en febrero de 2015, en solo dos semanas lograba 120.000 usuarios, llamando la atención de medios y competidores.

Twitter no se limitó a quedarse boquiabierto por el éxito: al mes siguiente, compraba otra red social prácticamente similar y sin desarrollar completamente, Periscope.

Hoy Meerkat no existe, en parte porque Twitter no dudó en hacerle la zancadilla. Horas después de comprar Periscope, Twitter cortaba el acceso a su social graph a Meerkat, lo que implicaba que los seguidores de la red de la suricata ya no seguían allí automáticamente a las mismas personas que en Twitter.

Los seguidores de Meerkat tenían que construir su red social desde cero, sin aprovecharse de lo ya existente en la plataforma del pajarito. El rápido auge de Periscope y la llegada de nuevos competidores como Facebook Live hicieron el resto. La suricata que emitía vídeos en directo apenas cumplió veinte meses de vida.

Foursquare, de camino a la irrelevancia

La historia de Foursquare es la de una eterna promesa que se convirtió en un languideciente fracaso. Como dijo en una entrevista Dennis Crowley, uno de sus cofundadores y hoy presidente ejecutivo, “todo el mundo pensaba que íbamos a ser la empresa que destronase a Facebook, y eso es un disparate”.

Creada en 2009, Foursquare se puso rápidamente de moda y tocó techo en 2013, cuando valía 650 millones y tenía 45 millones de usuarios. Hoy, según fuentes citadas por el New York Times, su valoración económica es aproximadamente la mitad, y en más de tres años ha crecido poco más del 5% en número de usuarios.

En 2014 Foursquare se dividió en dos para fortalecer su negocio: por un lado la aplicación original, centrándose más en direcciones y recomendaciones al estilo de TripAdvisor, y por otro la nueva Swarm, que se dedica a los aspectos más lúdicos y sociales de Foursquare.

Swarm, enjambre en inglés, no es un fracaso, pero tampoco ha logrado detener el largo camino de Foursquare hacia la irrelevancia.

Line, el problema de perder usuarios

Considerar a Line una red social fallida es una exageración. Con casi 220 millones de usuarios, Line, nacida en Japón, compite en muchos mercados internacionales con WhatsApp y Facebook Messenger, siendo líder en su país de origen, Taiwan y Tailandia. Su estrategia de crecimiento pasa por Asia y Oriente Próximo, mientras que en Estados Unidos solo el 3% de los usuarios de aplicaciones de mensajería utilizan Line.

Sin embargo, Line está claramente estancada en su crecimiento: no solo parece haber tocado techo, sino que pierde usuarios en un mercado muy competitivo y en el que Snapchat va ganando terreno. La consecuencia es que después de protagonizar el año pasado la mayor salida a bolsa de una compañía tecnológica, parece que el mercado empieza ahora a perder algo de fe.

 

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