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Design Thinking: “Si se ven las cosas se piensa mejor”

09/10/2015 10:28
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Una de las mayores aplicaciones del método Design Thinking se ha hecho en el campo educativo, fomentando cambios en los procesos de aprendizaje, en los que el prototipo, y no el resultado, se convierte en protagonista.

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El objeto: ver lo que se quiere crear. Todo gira alrededor del prototipo en el método Design Thinking. Para el profesor del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Granada, Esteban Romero, “uno de los atractivos del Design Thinking es el hecho de pensar sobre objetos”.

Durante el proceso creativo trabajamos con prototipos. Intentamos que nuestros estudiantes siempre que plasmen algo sea físico, aunque sea un concepto. Eso ayuda a transmitirlo a los demás”. Esto es lo que pretende al utilizar este método con sus alumnos.

El profesor señala que en la universidad han desterrado las presentaciones famosas en power point. “La presentación inhibe la participación y fomenta la actitud pasiva. Hay que generar elementos operativos y que sean funcionales para que las personas lo evalúen. En proyectos digitales, por ejemplo, les pedimos a los estudiantes que no realicen una presentación con lo que sería una página web, sino que hagan una para trabajar sobre una real. Si se ven las cosas se piensa mejor”.

Una vez que el prototipo es tangible, Romero destaca que el proceso no termina: “El prototipo es el centro. Los productos y los servicios no son elementos acabados, están en continuo proceso de desarrollo. Aunque un elemento se saque al mercado conceptualmente, para la empresa no está acabado y hay que seguir trabajando en el”.

El valor del aprendizaje

Otro de las cualidades de Design Thinking que destaca Esteban Romero es la evaluación que “no tiene como resultado una calificación sino un aprendizaje. No es el final del proceso, sino que da pie a una nueva acción: la implementación de mejoras”.

El profesor incide en que hay que recalcar los procesos frente a los resultados, “nosotros en educación necesitamos indicadores, que es la nota que ha sacado un estudiante en una asignatura. Pero esta nota no te indica cómo ha sido el proceso de aprendizaje, falta el componente cualitativo. Hay gente que ha aprendido mucho y tiene una nota baja y gente que no ha sufrido cambio alguno a través de la asignatura y sin embargo es bueno haciendo un examen. Lo importante es reivindicar los procesos que, aunque en ocasiones no te lleven a un resultado satisfactorio, son  experiencias buenas”.

Otro de los cambios educativos que aporta el Design Thinking y que quiere resaltar el docente es el hecho de trabajar en público. “Permite reducir las posibilidades de fracaso pues continuamente se está evaluando el proyecto”.

Para Romero el método Design Thinking aporta muchas cosas aunque no lo quiere calificar como revolucionario. “La palabra revolución nos encanta pero lleva un poco al desencanto y a cierta melancolía. Estas metodologías funcionan para determinadas cosas, determinadas materias o asignaturas. Para algo muy instrumental en el que primero que tienes que hacer es aprender una técnica creo que lo prioritario es controlar esa técnica y el dia de mañana hacer algo creativo sobre ello. Para aprender anatomía quizá no sea el método adecuado”, advierte.

Para Romero el método funciona muy bien con “gente que ya tiene una experiencia previa y que sabe sobre qué construir. Por eso va muy bien en el mundo ejecutivo”, puntualiza el profesor.   

Método sencillo

Ignacio López Forniés, coordinador del Grado de Ingeniería de Diseño Industrial y Desarrollo de Producto en la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, destaca del método su sencillez. “Es muy fácil de comprender, aplicable por muchas personas que no son expertas en diseño o que no están habituadas a procesos de creatividad pero que tienen facilidad para desenvolverse en grupos de co-creación con diferentes perfiles. Ante un reto son capaces de entenderlo y de empatizar. Para principiantes es muy sencillo practicarlo sin tener ninguna experiencia previa”.

¿Y dónde se debe utilizar el Design Thinking? “En diseño social e innovación social y en el diseño de servicios”, apunta López Forniés. Sin embargo, a diferencia de Romero, López Forniés, se muestra cauto respecto al mundo empresarial: “Creo que hay que utilizar otros métodos en combinación pues no es completo. Hace falta estudiar, por ejemplo, la viabilidad de la empresa u otros requisitos que no se pueden solucionar con Design Thinking. Dentro de las empresas es una herramienta que se puede utilizar pero que no es global”.

Ignacio López Forniés concluye que el método, “como todos, necesita un buen líder creativo. Todos los grupos que necesitan generar innovación y aplicar creatividad tienen que tener un líder que mueva los espíritus y las mentes y motive al personal para resolver los problemas. Es algo absolutamente necesario”.

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