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Del patinete a la bicicleta eléctrica, así cambia el desplazamiento en una smartcity

02/12/2014 01:20
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La movilidad en la ciudad es uno de los temas a debates en las grandes urbes. Hasta ahora la combinación de transporte público y privado, fundamentalmente a motor y en superficie, ha sido la base sobre las que se desarrollaban las políticas de movilidad. Pero en muchas ciudades se están produciendo síntomas de agotamiento del modelo. La apuesta por el metro y sistemas de transporte subterráneos ha sido la principal alternativa, sin embargo, últimamente estamos viendo nuevas tendencias en los desplazamientos urbanos con viejos vehículos renovados con motores, como el patinete y la bicicleta eléctrica. Son un reflejo del cambio en la forma de desplazarse en la ciudad.

El uso del Big Data es una herramienta a tener en cuenta para que las administraciones tengan constancia real de como se están desplazando las personas y les permitan planificar los recursos adecuados para facilitar dichos movimientos. Planificar los transportes públicos, pero también la disponibilidad de aparcamientos para residentes o la posibilidad de peatonalizar en determinados horarios el centro de la ciudad son iniciativas que ya se están produciendo.

Los problemas de movilidad en las grandes ciudades

Uno de los principales problemas con los que se encuentran las grandes ciudades es la contaminación y la calidad del aire. Esto ha llevado a limitar en ocasiones la entrada de tráfico rodado desde la periferia a ciudades como París y otras como Londres tiene establecidos peajes para dicho acceso desde hace un tiempo. Esto provoca que los desplazamientos al trabajo en vehículos privados sea algo al alcance de muy pocos.

Si a esta cuestión le sumamos el encarecimiento de los combustibles, que ahora parecen dar un respiro, pero que han doblado prácticamente el coste por litro en los últimos diez años, se explica en cierta medida el auge de sistemas de transporte alternativos que ahora tienen una amortización mucho más rápida.

A esto se le unen diversas políticas que pretenden reintroducir la bicicleta es este espacio de tráfico algo más pacificado, con menos vehículos. Por un lado las apuestas de Francia por fomentar los desplazamientos al trabajo en bici, donde se pagará a los empleados que recurran a este método 25 céntimos por kilómetro. También la apuesta por sistemas de bici pública, una forma de que los usuarios de fuera de la ciudad puedan recorrer los últimos kilómetros desde las grandes estaciones intermodales hasta sus lugares de trabajo. Algo que ya viene siendo practicado por los commuters, los trabajadores que se desplazan cada día a las grandes ciudades para trabajar, que apuestan por bicicletas plegables que pueden subir al transporte público y luego guardar en sus oficinas.

El fenómeno de la gentrificación en la ciudad

A esta cuestión también le podemos sumar el fenómeno de la gentrificación que sufren muchas ciudades. El centro vuelve a tener valor como zona residencial, incluso provocando una masificación en ciudades como San Francisco que viven el fenómeno de una forma preocupante debido a la atracción de startups por su proximidad a Silicon Valley. Pero para las demás ciudades supone la recuperación de este espacio para uso residencial, cuando hasta ahora era del sector terciario, fundamentalmente para ocio y oficinas.

Estos ciudadanos que viven en el centro además del uso del transporte público, están comenzando a utilizar otros medios alternativos, en los que son más rápido para los desplazamientos puerta a puerta. Lo que valoran es el ahorro de tiempo que tardan desde la puerta de su casa hasta la puerta del centro de trabajo, no el desplazamiento de estación a estación.

Es aquí donde los medios de transporte alternativos tienen su hueco. ¿Es más rápido ir en bici pública para un trayecto corto en la ciudad a tener que coger el metro o esperar el autobús? ¿ Son viables el patinete o la bici?

Los motores eléctricos en los vehículos, una tendencia al alza

A la vez que se produce todo este fenómeno, o quizás como consecuencia de ello, estamos viviendo un pequeño boom de los motores eléctricos, ya sean como propulsor principal de los vehículos o integrados en los llamados híbridos. Esta tecnología ayuda a reducir los consumos y se asoma como el futuro cuando se consigan resolver algunas incógnitas sobre la carga y autonomía de los vehículos de motor eléctrico.

Mientras tanto todo este desarrollo en I+D+i lo pueden aprovechar medios de transporte más ligeros. La bicicleta eléctrica también se está aprovechando del plan PIVE para la renovación de vehículos por otros menos contaminantes, con diferentes modelos y desarrollos. La bici eléctrica es una alternativa para recorrer distancias medias de unos 15 kilómetros para los desplazamientos diarios sin tener que realizar todo el esfuerzo gracias a su asistencia al pedaleo.

Un ejemplo de ello son iniciativas como GoCycle, una bici plegable y eléctrica que se puede guardar en una maleta. Una iniciativa similar es la Gi Bike que además apuesta por la conexión entre bici y smartphone. Más extravagante sería la Concept 1865 que busca reinventar el velocípedo de principios de siglo.

También surgen otras iniciativas como la bicicleta diseñada por Philippe Stark, ruedas inteligentes como la Copenhagen Wheel o Flikky que nos permiten convertir cualquier bici en eléctrica, conectada y controlada la asistencia al pedaleo a través de nuestro smartphone. Un paso más allá va todavía la bici creada por VanMoof, muy urbana y a la que no le falta detalle para moverse por la ciudad.

Pero no sólo las bicicletas aprovechan los motores eléctricos. Si desde hace tiempo hemos visto algunos Segway por la ciudad, este curioso vehículo no acaba de encontrar su lugar, quizás por ser demasiado rápido para ir por las aceras llenas de peatones y demasiado lento para hacerlo por la calzada. Pero también por el espacio que ocupa, su peso o el coste, que no resulta especialmente económico. Una alternativa interesante es el monociclo eléctrico YikeBike, que además es plegable. Combina esa curiosa conducción jugando con nuestro centro de gravedad y el equilibrio, tiene un coste similar, pero es más fácil de transportar y moverse entre el tráfico de la ciudad.

En su lugar se imponen otro tipo de patinetes mucho más tradicionales en su aspecto, pero que su motor eléctrico y su peso permiten desplazamientos por la ciudad de forma muy ágil, como el L-Trotter. Otro ejemplo es el prototipo recientemente presentado por Mini, quizás algo más pesado que otras alternativas, pero con una estética rompedora que además incorpora el smartphone como navegador.

En un uso más lúdico se podrían clasificar iniciativas como OneWheel, un monopatín eléctrico y con una sola rueda o BajaBoard, el monopatín todoterreno. El crowdfunding es terreno abonado para todo este tipo de iniciativas a la hora de plantear vehículos alternativos, ya sea para el ocio o para movese en la ciudad.

En BBVA Innovation Center | Tecnología para actuar sobre los problemas de las nuevas ciudades

Image | zoetnet