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Damiá Tormo: “Es improbable que se descubra una cura universal para el cáncer”

01/04/2014 08:02
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Damià Tormo consiguió el premio ‘MIT Technology Review’ Innovadores menores de 35 en 2011 gracias a su trabajo para desarrollar tratamientos efectivos contra cánceres tan agresivos como el de páncreas.
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Por Sergio Ferrer



Convencido de que la investigación biomédica no tiene sentido si no llega al paciente, Damià Tormo llegó a la conclusión de que la mejor forma de conseguirlo era mediante su propia empresa. Su trabajo para luchar contra las formas más agresivas de cáncer, impulsado por la compañía BiOncoTech Therapeutics, le valió a este científico emprendedor el premio MIT Technology Review innovadores menores de 35 en 2011.

¿Cómo decidió dar el salto del laboratorio a la empresa?

Durante el primer año en la universidad monté mi primera empresa. Desde el principio me llamaba mucho emprender, y también me atraía mucho la ciencia. Lo que me empujó definitivamente fue ver que desarrollábamos cosas muy interesantes en el laboratorio que podían ser de ayuda, pero que solo servirían si llegaban a los pacientes. La motivación fue que esto no se quedara en un simple artículo científico, sino moverlo al mercado para que sirviera de algo.

¿Con ese objetivo nació BiOncoTech Therapeutics?

La idea era desarrollar un fármaco que se había visto prometedor para tumores muy agresivos durante una investigación en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Ahora mismo va por un camino muy bueno, aunque yo ya no estoy en el día a día. Se contrató a alguien de un perfil muy alto para llevarlo hace un tiempo, para que el fármaco tuviese las máximas oportunidades de ir avanzando.

Hablamos de BO110, ¿cuál es su mecanismo de acción?

Es un inmunomodulador con un doble efecto: activa tu sistema defensivo contra el cáncer, una manera muy limpia de tratar tumores; y a la vez tiene un efecto sobre las células tumorales, porque hace que se autodestruyan a sí mismas.

Con fármacos tan prometedores como este, ¿diría que se hace una buena investigación oncológica en España?

A nivel de investigación, centros como el CNIO son de referencia mundial. Gracias a la gran inversión que se ha hecho en los últimos años ha venido gente muy buena con muy buenos proyectos. En los últimos diez o quince años se ha mejorado muchísimo, pero no tengo tan claro cómo estaremos en el futuro. La bajada presupuestaria afecta, porque hoy día en España toda esta investigación se basa en dinero público.

¿Se debería complementar la financiación pública con otras formas alternativas?

Nos falta mucha financiación privada en innovación. Creo que uno de los grandes problemas de la ciencia española es que hay muy poca transferencia de la ciencia que se hace al mercado, cuando son esos productos los que luego repercuten en nuevas fuentes de financiación.

¿A qué se debe esta falta de transferencia?

Las razones clásicas son que no hay suficiente financiación ni cultura emprendedora. Pero para mí, una de las claves es que, igual que se ha intentado atraer a mucho científico con caché de fuera, nunca se trajeron gestores en este sector a España.

Creaste tu primera empresa en España y luego otra en EEUU, ¿dónde te resultó más fácil?

Te lo voy a explicar con un ejemplo: montar la empresa en EEUU me costó menos de dos días, pero llevo más de tres meses y mucho dinero gastado para intentar montar en España una filial de la empresa americana. Al final, como emprendedor, te cansas y te aburres.

¿Por eso decidió abrir su segunda empresa en EEUU?

Primero BiOncoTech lanzó una filial en EEUU, que vimos que abría ciertas puertas, así que el siguiente proyecto decidimos hacerlo en Boston. La ventaja es que vas a un ecosistema donde están la mayoría de empresas, con un nivel de investigación muy alto y los mayores inversores. Eso permite atraer mucho talento a la empresa, como grandes ejecutivos de empresas farmacéuticas e investigadores de alto nivel. España hoy en día en ese sector privado de pequeñas start-up no está en el radar internacional. La visibilidad al ser una empresa de Boston es muy distinta.

Esta segunda empresa, Artax Biopharma, ¿también intenta curar el cáncer?

Su objetivo es lograr tratamientos contra enfermedades autoinmunes, en las que tu propio sistema defensivo ataca al cuerpo, como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide. El fármaco que investigamos modula tus defensas cuando te ataca tu cuerpo, pero a la vez las mantiene activas contra las infecciones. Esto es un avance porque la mayoría de estos fármacos suprimen tu sistema inmune. Es lo contrario que en la investigación que hacemos contra el cáncer: en ella intentamos activar el sistema inmunológico para que ataque el tumor, y aquí bajamos el sistema inmune para que no te ataque a ti.

¿Cuál es el mayor reto en la investigación contra el cáncer?

El mayor reto es curarlo, porque va a ser muy complejo. Veo la cura universal para el cáncer altamente improbable, pero, ojalá. No creo que se descubra un fármaco que cure el cáncer en sí. Muchos mejoran el tratamiento o la supervivencia, y cada vez más va a ser una combinación de diferentes fármacos.

Entonces, ¿es optimista respecto al futuro?

Los avances en estas últimas décadas han sido increíbles. Muy poca gente se muere de un cáncer de mama o de melanoma. Se está avanzando muchísimo, lo que no quiere decir que nadie se vaya a morir de cáncer jamás, porque es una enfermedad ligada al envejecimiento de la población.

Al estar ligada al envejecimiento, ¿no cree que la cura del cáncer incrementará la longevidad?

Hay muchísimas otras enfermedades que afectan, como las cardiovasculares y la diabetes. Dependerá de cómo evolucione la población, porque hay muchos casos de diabetes por la mayor obesidad, cosa que hace tiempo no ocurría. Hay demasiadas ramificaciones como para decir lo que va a pasar mirando solo la oncología.