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Crear rápido, fracasar barato y dejar una bonita startup

17/12/2014 09:20
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El ecosistema emprendedor se desarrolla en España gracias a la iniciativa de jóvenes dispuestos a crear sus propias startups.

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Por Carlos Corominas

El creador de Facebook, Mark Zuckerberg, se ha convertido en el ejemplo de joven emprendedor tecnológico.

“Las empresas impulsan el crecimiento del país y los jóvenes emprendedores son los empresarios del futuro, por eso hay que apoyarlos”, afirma el presidente de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (CEAJE), Juan Merino. El apoyo a este colectivo es visto cada vez más como una forma de fortalecer el tejido económico nacional y crear nuevas oportunidades de trabajo. Sin embargo, el experto considera que España vive bajo un clima de “idealización del trabajo por cuenta ajena”, dominado por la escasez de formación reglada para lanzar una empresa.

A pesar de que el 35,3% de los nuevos emprendedores españoles surgidos en 2013 pertenece al rango de entre los 18 y los 34 años, según un estudio de Global Entrepreneurship Monitor, todavía hay un 59,9% de jóvenes que jamás ha pensado en lanzar su propio negocio, de acuerdo con el Instituto de la Juventud de España (INJUVE). Uno de los motivos que señala el 20,9% de los jóvenes que no se plantea crear una empresa es “no tener conocimientos suficientes”. Esta barrera también queda reflejada en el informe de Global Entrepreneurship Monitor donde la educación en lanzamiento de empresas recibió una nota media de 1,37 sobre 5 según el grupo de expertos consultado.

Esta ausencia de una cultura de emprendimiento reglada obliga a los jóvenes emprendedores españoles a recurrir a otros referentes formativos fuera de los circuitos educativos tradicionales. El presidente de CEAJE explica: “Un funcionario no puede enseñar empresa a un alumno porque no sabe cómo funciona”. Por eso, la universidad debería “complementar la enseñanza con formación de empresa real en la que participen empresarios para mostrar sus propias experiencias”, indica.

Por ello, cada vez son más las iniciativas privadas que intentan mejorar este panorama. Éste es el caso de programas como 3 Days Start-up (3DS) y Think Big, que se han celebrado recientemente en Madrid (España) y que pretenden ayudarles a superar estas barreras formativas.

El caso de Think Big, organizado por Telefónica, está destinado a los emprendedores más jóvenes, pues los selecciona desde los 15 hasta los 25 años. Durante seis meses, los participantes deben desarrollar las fases correspondientes a la creación de una startup de carácter social para lo que cuentan con el apoyo de mentores y una pequeña financiación de 400 euros. El responsable de Think Big, Luis Miguel Olivas, explica: “Buscamos motivar a los jóvenes y que vean que pueden tener esas competencias para emprender”.

A través de experiencias como estas, los jóvenes descubren qué requisitos necesitan para ser emprendedores, las dificultades de lanzar una nueva empresa y las necesidades que tienen para enfrentarse a los inversores que deberán apoyar su idea.

Por su parte, 3DS reúne a estudiantes universitarios que deben desarrollar proyectos de base tecnológica durante un fin de semana y presentarlos en un pitch. La coordinadora nacional de 3DS, Elena García Pont, explica el objetivo del programa: “Emprender es una forma de vida, por eso tratamos de enseñarles que exige mucho sacrificio para que decidan si quieren seguir por este camino o trabajar por cuenta ajena”.

Gracias a este programa, desde 2008, los estudiantes que han participado a escala internacional en 3DS han lanzado 79 compañías que han recaudado 49 millones de dólares (casi 40 millones euros) en rondas de financiación. Uno de esos antiguos participantes es el director actual de la startup de gestión sanitaria MedTep, Pablo Pantaleoni, que ahora asesora a los participantes en 3DS. Pantaleoni destaca: “En estos eventos te encuentras con problemas reales y aprendes el know how para crear una empresa, aunque ese proyecto concreto no fructifique”.

Uno de los proyectos de esta última edición es Netive, una plataforma para conectar a personas que quieren aprender idiomas por cercanía geográfica. El estudiante de Administración de Empresas Álvaro Zancajo participó en el proyecto desde su inicio y explica que el mayor problema al que se enfrentan es saber cómo convencer a los inversores para que pongan dinero en su idea: “Piden requisitos muy concretos: un buen equipo, una idea excelente y que tengas las cosas muy claras”.

Equipo y actitud

Para que convencer a los inversores no sea una tarea imposible, estos programas tratan de mostrar a los estudiantes que lo más importante es la actitud y la solvencia del equipo. “Los inversores no se fijan tanto en la idea como en que el equipo sea lo suficientemente eficaz como para llevarla a cabo”, explica la responsable de 3DS. Para que un emprendedor convenza “debe tener una actitud muy enfocada a resultados”, indica esta experta, y añade: “Los jóvenes deben desterrar el ego y tener muy claro que esto no es para forrarse; esto es una forma de vida”.

Probar ideas y fracasar antes de lanzarse a buscar inversores es un buen aprendizaje que pretenden enseñar en estos programas. Pantaleoni explica: “En España el coste de crear una startup es muy reducido y hay que aprovechar estas oportunidades para crear un proyecto porque puedes equivocarte rápido y fracasar barato”.

Probar una idea y desarrollarla sin necesidad de una gran inversión es precisamente lo que las startup de base tecnológica permiten, ya que un prototipo no necesita grandes gastos de gestión ni de desarrollo. Por eso, no es de extrañar que el tecnológico sea el sector que más emprendedores jóvenes atrae y lidera la creación de nuevos negocios con el 32% del total, seguido por el sector de publicidad, cultura y diseño gráfico que engloba el 20% de las empresas creadas por jóvenes, según un estudio de Impact Hub Madrid.

Pero además de probar y crear un prototipo de forma sencilla y barata, las nuevas fórmulas de financiación como las aceleradoras o las venture funds también impulsan que los jóvenes se decidan por lanzar estos proyectos de base tecnológica. “Ha habido una mejora en la financiación, que ahora es más fluida y atrae a más jóvenes emprendedores”, explica Juan Merino.

A pesar de que la formación reglada en España pueda presentar carencias, su ecosistema emprendedor está floreciendo de la mano de jóvenes ambiciosos. Y es que vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver bien podría sustituirse en la jerga emprendedora por "crear rápido, fracasar barato y dejar una bonita startup".

 

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