Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

Noticias

Cómo la inteligencia artificial está cambiando el negocio de la moda

12/06/2017 09:42
Read in

Si piensas que el mundo de la moda, creativo, subjetivo e imprevisible, es un territorio vedado para la inteligencia artificial, te equivocas.

0
Votar
0 Comentarios

cibbva-moda-ia

‘Fashion is passion’, se dice en inglés; la moda es pasión y eso, al menos en principio, limita seriamente las posibilidades de la Inteligencia Artificial (IA) como herramienta para las empresas del sector; las máquinas no saben de sentimientos.

Pero la botella se puede ver medio llena o medio vacía: la moda siempre necesitará del factor humano -fuera miedos respecto al futuro del empleo en este negocio- y, al mismo tiempo, las máquinas suponen un complemento perfecto a esa pasión e imaginación que pone el ser humano al diseñar, en este caso prendas.

Esa fue la tesis principal que defendió Ángel Castán, director de Cognitive Retail de IBM durante su charla en las jornadas Fashion Tech, celebradas recientemente en Madrid. “La tecnología no es creativa, así que tiene que contar con el ser humano. Máquina y hombre deben trabajar juntos”, afirmó. Y como prueba explicó al detalle dos experimentos que ya ha llevado a cabo con la industria de la moda Watson, la división de Inteligencia Artificial de IBM.

Uno de ellos se lució -literalmente- durante la última gala de la moda del Museo Metropolitano de Nueva York -la Met Gala-, una de las citas anuales más destacadas de la alta costura. Allí la modelo Karolina Kurkova apareció con lo que IBM llamó el ‘traje cognitivo’, una prenda resultado del trabajo conjunto del gigante informático con Marchesa, firma de moda estadounidense especializada en vestidos de ceremonia. 

El experimento partía de la idea de reflejar en un traje de noche cinco sentimientos: la alegría, la emoción, el coraje, la pasión y la curiosidad. Para determinar qué colores expresan mejor esos sentimientos, los diseñadores de Marchesa recurrieron a la IA de IBM, previamente ‘alimentada’ con una enorme base de datos de los diseños anteriores de la marca, para asegurarse de que las recomendaciones de Watson fuesen coherentes con la trayectoria de Marchesa, y datos sobre el efecto de los colores en el estado de ánimo.

El siguiente paso, una vez analizados los colores, era decidir el tejido de la prenda. La tecnología de IBM realizó una primera selección de 40.000 tipos de tejidos, que se fue reduciendo a 150 y finalmente a 35, teniendo muy en cuenta las premisas de los diseñadores. La elección final entre esas 35 opciones fue de Marchesa.

Quedaba el toque final, lo más llamativo. El vestido llevaba incorporado 150 luces LED -como si fueran flores-, que se iban iluminando, de diferentes colores, en función de los comentarios de los que era objeto la prenda en Twitter. Una API de IBM era la encargada de ‘traducir‘ a colores los comentarios que se escribían con #CognitiveDress y #MetGala y de actuar en consecuencia con el color de las LEDs.

cibbva-moda-robots

Otro uso de Watson para la moda con el que ya está experimentando IBM es, más allá del diseño, la predicción de tendencias. En este caso el programa piloto se realizó en colaboración con el diseñador de moda y empresario textil Jason Grech.

Watson funcionó en este caso como una herramienta de investigación con una velocidad y potencia inalcanzable para el ser humano. Analizó diez años de imágenes en revistas de moda y redes sociales como Instagram, Pinterest y Twitter, teniendo en cuenta los likes de cada imagen y cómo se compartían, e incluso entendiendo conversaciones en las redes al respecto.

El objetivo era determinar tendencias de moda respecto a los colores; en concreto, se analizaron las reacciones a 1.027 tonos (en más de 700.000 imágenes) para determinar finalmente cuáles tenían más probabilidades de ponerse de moda. “Sin la tecnología, es imposible realizar este trabajo”, decía Castán, que no trata de sustituir a los diseñadores, sino de aumentar las herramientas de análisis a su alcance.

Pero el objetivo de IBM no es realizar acciones puntuales llamativas con el mundo de la alta costura. Hay aplicaciones de la Inteligencia Artificial mucho más prácticas para el día a día, como su uso en los asistentes virtuales en el e-commerce. Si vende moda, el asistente virtual tiene que saber de moda, al igual que el dependiente de una tienda.

Analizando imágenes, Watson puede saber qué colores se venden más, cuáles son las combinaciones de prendas más comunes y, en general, el estilo que busca el comprador, para sugerirle un carrito más lleno. Y, como presumió en una pequeña demo Castán, hasta tiene en cuenta las previsiones climatológicas, “algo de lo que IBM sabe bastante desde que compró The Weather Channel” el pasado año. Así que si le dices a la máquina que vas a una fiesta y quieres estrenar algo, es capaz de hacer sugerencias en función del clima, “como las madres que siempre te recomiendan una rebequita” bromeó el responsable de IBM.

El perfeccionamiento de estos asistentes virtuales puede aumentar el porcentaje de ventas de moda que se realizan online, que en el segundo trimestre de 2016 (últimos datos disponibles) se situaba, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, en un relativamente modesto 5,6% (por volumen de negocio). Pero la clave para el sector no es vender más en internet, sino en general. De allí la obsesión por la llamada omnicanalidad. El término salió a relucir en varias ocasiones durante la jornada Fashion Tech.

Javier García San Miguel, consultor especializado en el e-commerce de moda, recalcó que la omnicanalidad no solo significa que el cliente es el mismo online y offline (busca en la tienda pero compra en internet, y viceversa) sino que el stock también debe gestionarse como una unidad.

Por su parte, Javier Lorente, director de producto en Telefónica On The Spot Services, una empresa que entre otros servicios digitaliza las tiendas físicas para aumentar ventas y mejorar el conocimiento del cliente, advirtió de que muchas veces los comercios confunden ser multicanal (estar on y offline) con una auténtica omnicanalidad. “La experiencia de compra es la ventaja del comercio físico frente al online, pero tiene que notarse esa experiencia, esa ventaja”, afirmó. Siempre que sepan adaptarse a la digitalización y aprovechar sus puntos fuertes, las tiendas físicas de ropa nunca pasarán de moda.

 

Más información: 

De trabajar en una multinacional a crear una plataforma de consumo colaborativo para deportistas

Qué debe tener un experto en Big Data