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La gamificación, pese a su nombre, es una oportunidad seria de negocio y un riesgo. Puede ser la “receta secreta” para destapar valor para la organización. Dado que estamos en la fase temprana de la tendencia, tiene sentido que se estén generando muchas noticias positivas en este momento y no muchas negativas. Veamos las oportunidades y desafíos de la gamificación.

Para ayudar a aclarar la gamificación y el mejor modo de aplicarla, CIBBVA plantea modelos de negocios. Usaremos el Business Model Canvas que facilita visualizar los factores clave de todo modelo de negocio. Para los lectores no familiarizados con el Business Model Canvas ofrecemos a continuación una breve introducción al mismo.

“Un modelo de negocios describe las claves de cómo una organización crea, produce y captura valor”. La mejor manera de describir un modelo de negocios es a través de nueve bloques básicos, que sirven para mostrar la lógica que lleva a una compañía a intentar ganar dinero... El modelo de negocios es como el plano de una estrategia a implementar en una organización a través de sus estructuras, procesos y sistemas.

Oportunidades de Negocio

A tenor de algunas experiencias pioneras y de lo que dicen los expertos, parece estar claro que la gamificación ofrece oportunidades a las dos partes del modelo de negocios de una compañía: al valor (al cliente de las unidades de negocio) y la eficacia (empleados/socios de la unidad de negocio). Se necesitan más ensayos para probar su utilidad en áreas específicas de los modelos de negocios, tales como las relaciones con los clientes, los canales, actividades clave, socios clave, etc.

Aunque una estrategia de “esperar y ver” para evaluar las oportunidades de negocio parece prudente, es evidente que la gamificación ofrece una oportunidad inmediata para mostrar el poder de innovación del BBVA (si se hace correctamente).

Riesgos empresariales

Existen algunos temores relacionados con la gamificación. Gartner advierte a sus clientes de que las actuales aplicaciones gamificadas están “motivadas por la novedad” y que “su atractivo disminuirá en la medida en que se encuentre la fatiga del usuario y sostener su nivel de implicación (engagement) se convierta en un problema”. Desde el punto de vista empresarial, se perciben algunos riesgos en la gamificación, puesto que prácticamente es imposible separar el trigo de la paja. Con todo, hay algunos peligros significativos que no se pueden obviar:

  • Totalmente verde (inmaduro). “Tanto en lo que respecta a modelos exitosos a emular como en la falta de gente que entienda el diseño de juegos... la experiencia del diseño de juegos no se ha entrecruzado con las funciones empresariales típicas, ni siquiera las TI”.
  • Los juegos superventas no surgen con demasiada frecuencia, y probablemente aún menos en la gamificación. “Intentar añadir diversión a una actividad que tiene otro propósito es todavía más difícil. Un hecho que parece claro es que añadir simplemente puntos, insignias y clasificaciones no hace que involucrarse en una organización sea más divertido”.
  • En la gamificación no existe una “talla única”. Personas diferentes consumen juegos diferentes por razones diferentes. “Si bien gamificar alguna actividad puede enganchar a parte del público que interesa, es probable que no atraiga a todas las partes”.
  • ¿Tiene sentido para nosotros? “En muchos entornos corporativos, la simple noción de introducir ‘diversión’ a cualquier actividad es un mal comienzo. La idea de ‘divertido’ puede ser percibida como algo que vuelve superficial, no algo ‘para adultos’. Vender gamificación a esas organizaciones puede ser muy difícil”.
  • Consecuencias inesperadas. “Convertir una actividad en un juego invita a los jugadores a intentar ‘reventar el sistema’, y puede tener consecuencias imprevistas”.


Se necesita más tiempo para identificar mejor los riesgos asociados con la gamificación. A medida que la tecnología se adentra en el abismo de desilusión (trough of disillusionment) de Hype Cycle de Gartner, la versión negativa del cuento de hadas se materializará pronto y comenzará a imponerse, al ir algunas empresas aprendiendo de forma dolorosa que no todo lo que reluce es oro. El becerro de oro quizás acabe pareciéndose más a un chivo expiatorio.