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Más allá del coworking: actividades para conocer, conectar y aprender

Manuel Zea

03/12/2013 02:33

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El coworking  no consiste solo en compartir espacio y compartir gastos. También representa una nueva forma  de trabajo que trata de generar dinámicas de cocreación con profesionales de distintas especialidades.
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Al describir lo que un centro de coworking ha de ser, insistimos en que tiene que ofrecer un valor adicional a los trabajadores en relación a los centros de negocio tradicionales o las oficinas compartidas. Y es que los espacios de coworking no sólo proporcionan una infraestructura para que profesionales independientes o pequeñas empresas desarrollen su actividad reduciendo el gasto, sino que fomentan la aparición de dinámicas colaborativas entre profesionales de distintas disciplinas, lo que impulsa la generación de ideas así como la puesta en marcha de proyectos.


No obstante la celeridad del día a día o el volumen de trabajo pueden suponer un obstáculo para la proliferación de estas sinergias entre los coworkers. Por esta razón la mayoría de los centros incluye en sus programas la celebración de actividades orientadas a estrechar las relaciones entre los profesionales presentes en estos espacios, por un lado, y a conectarlos con otros profesionales independientes de otros centros, por otro.


Además, eventos culturales de diversa índole y talleres formativos también son piezas vitales para dar visibilidad al centro, y por tanto a sus miembros, además de incentivar a los coworkers. Así podríamos establecer tres tipos principales de actividades según los objetivos que persigan: creación de la comunidad, networking y formación, si bien en la mayoría de las propuestas que vemos en los centros se tocan, de lleno o tangencialmente, estos tres parámetros. 


Para consolidar una comunidad los gestores de los centros de coworking organizan actividades dirigidas a los coworkers o antiguos miembros, cuya finalidad es reforzar las relaciones entre éstos y fomentar así el mutuo conocimiento; básico para una posible colaboración. La mayoría de estas actividades, no obstante, están abiertas a profesionales que no sean miembros del espacio físico con el fin de generar comunidades que traspasen los muros del centro.


Un ejemplo lo constituyen los desayunos anónimos  de Dcollab (Madrid), que se celebran los tres primeros viernes de cada mes. En ellos los asistentes tienen la posibilidad de exponer algún proyecto e intercambiar puntos de vista con otros asistentes. Por otro lado, el cuarto viernes se celebra el slow dating, que consiste en un desayuno apoyado por pequeños negocios de la zona de Malasaña (Madrid) dónde se potencia la colaboración entre los coworkers de diferentes espacios del barrio.


El networking así empieza en la comunidad para luego trascenderla, algo que funciona como leitmotiv de la organización de eventos públicos en la mayoría de los espacios.

Más allá de las presentaciones que se celebran vinculadas a marcas (y que suponen una fuente de ingresos extra para los centros), los eventos tienen un papel principal en los centros de coworking de tamaño grande. Por ello es frecuente que los centros con una infraestructura adecuada acojan conferencias, charlas o presentaciones. Así, Valkiria Hub Space, en Barcelona, dispone de una agenda de eventos de diversa índole (emprendimiento, innovación, web 2.0, etcétera). Por otro lado, Workether, en Valencia, incluye en su agenda actividades que considera de inspiración colectiva y a través de las cuales muestra su compromiso con la cultura del emprendimiento, la innovación social y la cultura.

Pop-up stores o mercadillos, especialmente en el caso de centros de tamaño grande son también reclamos que dan visibilidad y constituyen una oportunidad única para atraer y darse a conocer como centro interdisciplinar. Un claro ejemplo lo tenemos en La industrial Market, creado por La Industrial (Madrid), que transforma su espacio de 400 metros cuadrados en un pop-up market, brindado así a los asistentes una forma de conocer creaciones made in Spain en un ambiente divertido y diferente. En Granada, el centro Cocorocó celebra periódicamente su Saturday Crafter, un mercadillo de cosas hechas a mano que destaca por el buen hacer que hay detrás de los productos ofertados y su originalidad.


Por último, no debemos olvidar que el aprendizaje permanente forma parte de la filosofía del coworking, ya que la colaboración se traduce siempre en la adquisición de conocimiento. Esta premisa explica la razón por la que los talleres formativos (ligados a técnicas profesionales, personales o incluso a ocio) son frecuentes en los espacios. Makers of Barcelona ofrece un completo y variado programa de workshops en el que tienen cabida talleres relacionados con el mundo de la empresa, la tecnología, las relaciones sociales o el ocio. La disparidad de temáticas hace que sea cual sea tu interés, encuentres en MOB un lugar para inspirarte y encontrar otros perfiles afines. Por su parte, el centro workINcompany (Sevilla) ha creado en colaboración con la empresa de gestión cultural y formación Faccendo un espacio para la celebración de talleres: workinacademy.


Tan sólo dos ejemplos de la importancia de la formación continua en el mundo del coworking como herramienta inspiradora para motivar y alentar a los profesionales.

* Manuel Zea es fundador de Coworking Spain