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José Rodríguez, de Modebo: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado”

BBVA Innovation Center

13/10/2013 07:15

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José Rodríguez, con su proyecto Modebo, es uno de los flamantes ganadores de la edición de los premios Innovadores Menores de 35 en México. Estos galardones, otorgados por MIT Technology Review y con los que colabora BBVA, destacan la labor de investigadores que están dando solución a problemas reales.
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José Rodríguez tiene clara la filosofía de su empresa: “Hacemos las cosas lo mejor que se pueden hacer y a estas les damos valor agregado”.  Modebo, el proyecto por el que ha sido premiado por el MIT Technology Review, es una empresa dedicada al diseño y el suministro de soluciones tecnológicas de eficiencia energética para edificios.

Pregunta: ¿Qué es para ti la innovación?
Respuesta: La innovación es lo que todo emprendedor debe de tener en sus manos. No cuentas con experiencia y muchas veces no sabes de negocios ni de  tecnología. Lo único que te queda es tu imaginación y el poder ver negocio, oportunidad o ventaja en donde nadie los ve.

P: ¿Qué actitudes o habilidades debe tener un emprendedor para llevar a cabo un proyecto innovador?
R: Considero que son varias las habilidades para ser un buen emprendedor, pero resalto la de ser líder.  Todos los emprendedores tienen su “modo”. Unos son muy amables y otros son muy rudos. Algunos son tocos, mientras que otros son sumamente tolerantes. Lo que he visto que distingue a un emprendedor de éxito es la capacidad de liderazgo que aporta a su equipo para hacer que las cosas sucedan.

Por otro lado, el buen emprendedor se distingue por la empatía y la pasión por las cosas. Además, si bien no es un erudito, sí sabe de varios temas.

P: ¿Cómo te ves dentro de cinco años?
R: Me veo con la mente fija en volver a Modebo una empresa de nivel mundial, creando tecnología disruptiva, ayudando al planeta y, por supuesto, siendo referente en mi país y en el mundo de cómo se deben hacer las cosas en el emprendedurismo. He comenzado a asesorar diferentes proyectos y he comenzado a dar pláticas de emprendedurismo, lo cual según mis cálculos ya han impactado a más de 2.000 personas. Si pudiéramos, y digo pudiéramos porque ya hay mucha gente que está trabajando en ello, impactar al 1 % de lo que nos escuchan, lograríamos levantar negocios importantes en México que llegarían a ser de carácter internacional.

P: ¿Cuándo y cómo decidiste que ibas a emprender un proyecto propio?
R: Fue una decisión no muy sencilla. Una de las preguntas que tuve que contestar para empezar fue: ¿te gusta lo que estás haciendo en el trabajo actual y te gustará en los trabajos futuros?  La segunda fue: ¿Estás dispuesto a sacrificar toda la tranquilidad económica que tienes por un sueño? Y la tercera: ¿Con quién vas a hacer esto?


Desde principios de 2009 fui tejiendo sin saberlo cada una de estas respuestas. Yo trabajé en una empresa de camiones híbridos, hacía mucha ingeniería y el ambiente de trabajo era increíble. Si existiera -la empresa quebró-, seguiría ahí seguramente.


Después, me fui a una empresa privada que fabrica herramientas manuales muy grandes. Mi puesto ya era bastante cómodo y mis ingresos económicos ya era muy atractivos, pero la gente que trabajaba ahí siempre estaba de mal humor (mucho silencio) y el trabajo no me exigía mucho. Ahí fue donde contesté la primera pregunta.


La tercera pregunta la había contestado justo después de graduarme cuando en una comida de graduación de todo el ITESM (Escuela donde yo estudié). Veía a todos los graduados diciendo sus grandes puestos conseguidos justo cuando se estaban graduando, pero ninguno decía yo quiero ser dueño. En ese momento, le dije a mi actual socio Antonio Bojogres: “Tengo ganas de algo grande”. A lo que él se rio un poco hasta notar que hablaba en serio. Un año más tarde estábamos firmando el acta constitutiva de Modebo.


Finalmente, la segunda pregunta se respondió al haber metido nuestro proyecto de tesis (proyecto que realicé con Antonio) a un concurso de energías disruptivas verdes que se llamaba Cleantech Challenge Mexico, al cual llegamos a la final a unos meses de habernos graduado. Cada uno de estos pasos me llevaron a que el 28 de septiembre de 2010, con aún 25 años, formara mi primera empresa.

P: ¿Cuál es la dificultad más grande que has encontrado a la hora de emprender y cómo le has dado solución?
R: Una tremenda dificultad es organizar tus ideas para distinguir qué es lo que sirve de lo que no. Al principio, teníamos como tecnología unos switches eléctricos para apagar motores que no funcionaban de forma correcta. Después, hicimos medidores eléctricos para camiones híbridos (Sí, le empecé a vender a la compañía que me había despedido). Posteriormente vendimos un proyecto fuerte a nivel federal que se llamó Luz Sustentable el cual estaba valuado en más de 10 millones de dólares, por azares del destino no se pudo llevar a cabo el proyecto completo.


Pero ninguno de los anteriores era ni disruptivo ni escalable.


En un momento crucial, se unió al equipo Modebo la arquitecta Marisol Contreras. Marisol ganó el concurso CTCM y en la final me dijo: "Un pajarito me sopló que Modebo quiere hacer grandes cosas". Ella encontró un sentido más a la tecnología que teníamos entre manos. Caminando juntos, hemos dado con la tecnología que actualmente promovemos, que está revolucionando la forma de hacer consultoría eléctricas. Moraleja y solución: “Si quieres ir rápido, vete solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado”.


Lo siguiente más difícil han sido las incontables veces que me he quedado sin dinero para pagar la nómina y financiar el proyecto. Considero que la solución es: “El dinero no se lo niegan a quién realmente tiene la actitud de hacer las cosas”.


Afortunadamente, hemos estado bien fondeados tanto por sector privado como gubernamental y las ventas han comenzado.