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De un cubilete a una tablet: reinventando la diversión

Martín Spinetto

14/01/2014 04:48

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¿Dónde se unen la tradición de los juegos de mesa y las posibilidades de negocio de los videojuegos? Esta start-up argentina, participante en la última edición de BBVA Open Talent, nos explica la respuesta.  
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Los juegos de mesa definitivamente tienen su historia. Podemos remontarnos 5.000 años en el tiempo y encontrar indicios ciertos de que estos grandes pasatiempos ya existían en varias civilizaciones, sorteando todo tipo de impedimentos y sobreviviendo al paso del tiempo solamente por su valor como entretenimiento y ejercicio intelectual.


Nuestro siglo, con todos sus avances tecnológicos exponenciales no es ajeno a esta realidad, y si bien el advenimiento y explosión del mercado de juegos móviles ha roto todo tipo de paradigmas en cuanto a jugabilidad, distribución y modelos de negocios, la industria del juego de mesa es aún un mercado saludable que ha sabido continuar agregando valor a los usuarios.


Habiendo dicho esto, ¿cuál es el gran desafío de esta industria? Hay que destacar que el factor fundamental de estos productos seguirá siendo siempre el grado de diversión y entretenimiento; y no cabe duda que las nuevas generaciones han nacido en un mundo hiperconectado y digital. Por ello, recrear los escenarios donde un simple juego de tablero puede unir a dichas generaciones alrededor de una mesa durante horas puede parecer difícil de visualizar.


Pero antes de continuar, me gustaría dejar en suspenso esta cuestión y pasar a la realidad de los juegos ya 100% digitales, desarrollados mediante código informático y consumido mediante un dispositivo electrónico (sea una consola, un teléfono inteligente o una tablet). No hay ninguna duda que han llegado para quedarse y que el mercado potencial es enorme. Solo para darnos una idea, se espera que para el 2017 sean 143 millones de usuarios de tablets en Estados Unidos que usen dicho dispositivo mayormente para jugar. Y en términos de regalías, este año los videojuegos móviles acumularán el 71% de todo lo generado en aplicaciones móviles en el mundo, siendo la categoría principal (y por mucho).


Esto ha traído grandes oportunidades a pequeñas start-ups desarrolladoras de videojuegos como nosotros, Widow Games, pero también crecientes desafíos. Por un lado, la producción se va convirtiendo más y más en un commodity, con ambientes de desarrollo profesionales asequibles y hasta gratuitos, donde un joven con ciertos conocimientos puede desarrollar un videojuego y distribuirlo a todo el mundo sin costo. Pero, por otro lado (y en parte por las barreras bajas de entrada), hay demasiados desarrolladores en el mundo intentando generar el nuevo Angry Birds o Candy Crush incrementando la competencia a niveles insospechados.

En este escenario, ¿cuál pasa a ser el gran desafío?

El “descubrimiento”. Hacerse notar en este mar casi interminable de aplicaciones y juegos cuesta cada vez más, y a menos que uno tenga cientos de miles de dólares para invertir en marketing y generar reconocimiento de su producto, tendrá un inicio (y posiblemente un final) muy duro.


Esto no sucede si en su haber tiene una marca ya reconocida por el público. Y es aquí donde retomo mi punto inicial: son esos clásicos juegos de mesa que han sabido perdurarse en el tiempo durante décadas una excelente oportunidad para destacarse en el nuevo ambiente digital. Y por el lado de las empresas de juegos tradicionales, una excelente forma de poder extender la vida de dichas franquicias a escenarios incompatibles con el mundo físico.


Esa es la misión fundamental con la que fundé Widow Games: desarrollar las mejores versiones digitales de clásicos juegos de mesa, con alto reconocimiento en los mercados globales y locales.


Para lograr esto es que cerramos acuerdos exclusivos con las empresas de juegos tradicionales, como hemos hecho en nuestros inicios con Yetem y Ruibal en Argentina, que nos otorgan los derechos de digitalizar esas mecánicas de juegos ya probadas. No solo eso, sino que eliminamos el riesgo para nuestros socios estratégicos, ya que somos nosotros quienes invertimos en el desarrollo de dichos juegos para luego compartir las regalías.


Para describirlo en otras palabras, estamos solucionando el problema del “descubrimiento” con “familiaridad”, disminuyendo el riesgo en un mercado riesgoso (como el de videojuegos) pero con un altísimo potencial.


Y el mercado ha respondido satisfactoriamente. Nuestro primer juego, la versión digital del Carrera de Mente (AppStore, Google Play) ha superado las 400.000 descargas, y lo mejor de todo es que hace ya un año se sigue manteniendo en el Top 5 de dos categorías de juegos en el AppStore local.


Y para continuar expandiendo este modelo, estamos buscando nuevos partners, empresas de juegos de mesa tradicionales en Latinoamérica y Europa, para invertir en su desarrollo y llevarles a miles de jugadores la posibilidad de disfrutar de ese gran título que ya conocen, en el mundo digital.


Para resumir, estamos antes un punto de inflexión en la vida de los juegos de mesa, donde actores como nosotros podemos agregar valor no solo a dichas empresas tradicionales, sino también al ecosistema de jugadores móviles con productos y desarrollos de valor, redefiniendo en parte, el concepto fundamental de diversión.

Martín Spinetto es fundador y CEO de Widow Games